miércoles, 18 de noviembre de 2015

GRAN JEFE INUIT, GIN



Desde EL BALCÓN DE CAS, nuestra amiga Cas nos invita a mirar DETRAS DEL ARCOIRIS, que misterios nos depara este lugar, yo se que es un lugar muy especial donde no todos podemos llegar, pero si eres inuit puede ser más facil......

GRAN JEFE INUIT, GIN 



El gran jefe inuit miro al cielo consciente de que ja había llegado la hora de partir y solo el deseo de romper con la blancura hizo posible el milagro, por momentos todo quedo envuelto por un sinfín de reflejos multicolores que sus ojos ya casi ciegos pudieron ver. Instantes después pudo sentir como flotaba inerte siguiendo la luz de aquel arcoíris celestial, mientras los colores giraban a una velocidad casi abismal, los perros aullaban siguiendo el reflejo de un halo de luz ahora ya plateada, fue así como el hljo de plata se fue expandiendo y como el viejo inuit paso a formar parte del arcoíris, un privilegio este reservado solo a los animales y a las personas con un alma tan blanca como la del viejo jefe sabio.

Todo lo que pude aprender a través de los años sobre el pueblo inuit, lo fui intuyendo gracias a uno de ellos, un Alaska Malamute llamado Gin.

Buscaba un perro pequeño para compensar a mi hijo casi adolescente de un año difícil en la escuela. A veces los logros conseguidos, el esfuerzo y el sacrificio no son suficientemente valorados por aquellos docentes que se centran en notas y clasificaciones. Mi hijo necesitaba un compañero, un amigo casi incondicional para todos esos cambios que se le venían encima. Y ¿quien mejor que un perro? pensé, y así fue como entro Gin en nuestras vidas.



Buscaba un perro pequeño y pusieron en mis brazos una especie de osito de peluche
todo blanco, un Alaska Malamute al que le faltaba un trocito de oreja. Sabia que crecería y mucho, pero este hecho no me importo y cuando quise darme cuenta Gin ya me había robado el corazón. Lo más enigmático de el eran sus ojos: uno azul y el otro marrón, poco tiempo después, supe que esta era la característica fundamental de un jefe de manada en los perros que tiran de los trineos en Alaska.

Años de adolescencia y de juegos cuando la máxima responsabilidad es tu perro. Travesuras compartidas, secretos en los oídos, risas y promesas con su mejor amigo. Pasamos por la época de los destrozos, por un hambre descomunal que le acompañaba en todo momento y lugar. Cuando era pequeño jugábamos con el pasándonoslo cual pelota e imitando el vuelo. pero pronto no pudimos con el, se hizo fuerte y grande a la par que su corazón.

Vida en la manada de humanos donde el jefe ja no es el, acompañándonos a casi todas las aventuras donde es posible llevarlo. Corriendo por el bosque siguiendo el recorrido de nuestro coche para darnos la sorpresa de estarnos esperando una vez llegamos al lugar. Persiguiendo aves, desperdigando rebaños....realmente cuando quería sabia sacarnos de quicio y enfadarnos, pero no por eso dejamos nunca de amarlo. Me encantaba verlo perseguir las olas y su cara de felicidad cuando se veía frente al mar. También era sorprendente su pose observadora, estirado en el suelo cual cocodrilo, iba moviendo los ojos y siguiendo nuestros gestos y palabras.

Para los inuits sus perros de arrastre eran fundamentales, significaban la supervivencia de un pueblo que se ve obligado a trasladarse continuamente por las nieves eternas buscando sustento. La mayoría de las historias inuits hablan de sus perros, los fuertes y valientes descendientes de los lobos de las nieves. Un inuit autentico sueña siempre en reencarnarse en un perro, pero para que esto suceda ha de llegar a un grado de inocencia y mezcla de sabiduría. Estas son las claves para poder ver el arcoíris en el ultimo segundo de su existencia, solo si es posible cruzar el arcoíris con el alma blanca se producirá el milagro y regresara a la vida en forma de animal, en el mejor de los casos sera un perro capaz de estirar del trineo. 

Los perros viven menos años que las personas y es eso es difícil de asumir hasta que no se vive. Gin creció, fue precioso, esplendoroso y poco a poco envejeció. Trece años son tan pocos pero tantos en la vida de un perro! El niño ya se ha hecho hombre pero el lazo es más fuerte, al cómplice y amigo ahora es preciso cuidarlo.Y cuando el dolor y la enfermedad avanzan hay decisiones muy duras y difíciles de tomar. 

Aun recuerdo sus últimos días, la forma en que le estiraba la pata al veterinario (antes su enemigo) pidiéndole ayuda, intuyendo, si más no, que aquel personaje  a quien tanto odió era la única persona capaz de ayudarle a cruzar el camino de la luz a la oscuridad.

Estirado en su manta preferida, el viejo jefe inuit se va despidiendo de la vida, a su lado su amigo y confidente lo acaricia y con palabras dulces se despide. Después de la oscuridad el arcoíris que todo lo envuelve, miles de colores girando hasta formarse el hijo de plata que poco a poco se diluye. Su sitio en el arcoíris esta asegurado, es un autentico inuit, perro de trineo, jefe de manada. 


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15 comentarios:

  1. Qué ternura y cuanta sabiduría emana de tu relato. Los perros!!!Yo creo que casi todos deben de tener las condiciones para vivir eternamente en el arcoiris, tienen una alma tan noble, tan fiel, tan desinteresada, que siempre la vida junto a ellos es mejor. Más para un niño. No sabía la condición del jefe de la manda de tener los ojos de diferente color. Me gustó saberlo.
    Se me ensanchó el alma, con tu texto. Gracias Moli, es un gusto que me acompañes este jueves en mi balcón.
    besos

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  2. Historia y leyendas enredadas en una misma y tierna historia. Precioso tu Gin!
    Un abrazo

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  3. Molí del Canyer: Los perros siempre los mejores amigos del hombre. Muy tierna tu historia. Me ha encantado. Un abarazo muy fuerte

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  4. Una historia preciosa, y es que a los animales se les coge tanto cariño, por esa nobleza que tienen y que a nosotros tantas veces nos falta, que no nos damos cuenta, que los queremos casi más que a nosotros mismos.
    Un abrazo

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  5. Aich.... yo sé de qué hablas... Ese día se me partió el alma. Lloré como nunca he llorado. Por nadie he llorado con ese desconsuelo. Hoy, recordarlo, me sigue provocando el mismo efecto. Tuve que tomar la decisión, su vida en mis manos, y su muerte. Hice lo mejor que podía hacer y no se fue sola...
    En fin...

    Un beso enorme y has logrado emocionarme.

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  6. Ainssssssssss... cuánta emoción! ...han pasado más de 25 años desde la única vez que tuve que tomar esa decisión, y sin embargo, aún me emociono al recordar esos juegos, esa complicidad... y el dolor de esa decisión.

    Un abrazo fuerte fuerte y un beso.

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  7. Una historia preciosa, me ha emocionado muchísimo. No creo que ese bello perro haya podido tener una vida mejor, llena de amor y cuidados como le han dado ustedes. Es triste verlos partir, lo sé porque lo he vivido. Pero nos queda esto, el amor, el recuerdo y estos momentos que siempre nos dibujarán una sonrisa.
    Me gustó mucho todo lo que nos contas sobre los inuits, no lo sabía.
    Un abrazo enorme.

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  8. Ay... leerte es revivir ese momento... Decidir que una vida acaba, ufff... para mi fue muy duro aunque una sepa que es lo mejor para su amigo fiel... joe no se muy bien que decir porque me he emocionado mucho...
    Besines, gran relato...

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  9. qué entrañable relato, me ha encantado con el cariño con el que nos lo has contado.

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  10. Que bonita historia y que bonito lo has escrito. Me gustó tu aportación.
    Besos.

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  11. Creo que los perros entran y salen del arcoiris cuando les parece.
    Un abrazo.

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  12. Una historia muy bonita, conla pureza que tienen los perros y además enlazada con leyendas, que me encantan.
    Besos.

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  13. He revivido en Gin el ultimo día de Loky...que difícil es tomar la decisión de tener que decir adios a quien fue parte de nuestra familia por tantos años..ya casi no veía y caminaba a duras penas...una mala caída que le fracturo la cadera aceleró la despedida..espero que se encuentre en algún lugar . del arcoiris....Tu relato esta vez es el que me ha hecho derramar mas lagrimas...por el tema...por los pasajes recreados y por tu sensibilidad al narrarlo..besos

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  14. Una historia entrañable que me pone los pelos de punta, y erizar lo mas profundo del alma y es que a las mascotas se las coge muchísimo cariño, yo no tengo perro pero si gata y te puedo asegurar que es mi abrazo, sonrisa, amiga fiel y compañía de juegos, no quiero imaginar si la pasara algo porque ya con pensarlo se derraman las lágrimas.

    Un beso dulce de seda.

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  15. Una preciosa y tierna historia muy bien contada. Me ha emocionado.
    Un fuerte abrazo.

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