jueves, 3 de diciembre de 2015

ENTRE BAMBALINAS 

La amiga Monica nos invita a servirnos nosotros mismos desde su bloc NEOGEMINIS, yo me quedo con una expresión que no hace mucho conocí a la par que conocí a otra amiga escritora: ALICIA. Así esta semana mi aportación juevera va dedicada a Alicia y a Membrilla.

Después de pasar días buscando encontré a Alicia entre bambalinas. La historia fue casi tan mágica, como suceden muchas cosas en mi vida. Estaba buscando información en Córdoba sobre mis raíces y los de mi familia, y un día me envían la foto de un texto escrito en una revista de Membrilla.

Membrilla, escondida en los rincones de mi memoria, casi perdida, recuerdos de infancia vivida en cierta forma entre bambalinas. Recordé un nombre entre nebulosas: Santa Catalina, era el nombre de mi barrio, de mis juegos, de mis amigas….Mi mundo descubierto a través de los ojos de Alicia.




Septiembre era el tiempo de la vendimia, entonces el aire se llenaba de olor a uvas y a zumo medio fermentado. Nos sentábamos en el poyete de la casa de la calle Ancha y veíamos el ir y venir de los tractores con sus remolques cargados de uvas, muchas veces alguna amiga corría en pos de  algún tractor y cogía un buen racimo que compartíamos todas relamiéndonos. Otras veces el conductor del tractor era algún amigo de mis padres y nos regalaba unos cuantos racimos. Delante de mi casa había una bodega “Bodega Machega Africana”, nunca comprendí el porqué de este nombre. También en la casa de la calle Troya había una cueva llena de enormes tinajas en las que ponían a fermentar el vino. Era el tiempo del mostillo, del arrope delicias sacadas de la uva. 

También eran los días de mayor absentismo escolar, faltaban manos para la vendimia y los niños por aquellos años ayudaban a la familia en las labores del campo. Mi hermana Mari empezó a marchar des de muy jovencita a la vendimia, mi madre decía que no quería estudiar. Así que durante unas dos semanas estaba de quintería y aunque el trabajo era muy duro, cuando volvía venía alegre y feliz explicando montones de anécdotas que yo escuchaba boquiabierta. Poco después los campos se teñían de color liliáceo, eran las rosas de azafrán, mis ojos han contemplado pocas cosas tan hermosas, eran los días en que los niños contábamos: “La rosa del azafrán, es una rosa importante, pues por la noche se cierra, y por el día se abre”. Las familias que tenían campos de azafrán tenían que salir de casa casi de madrugada para recoger las rosas, y eso lo hacían cada día ya que siempre habían rosas nuevas, por la tarde, se reunían familias y vecinos alrededor de la mesa y iban mondando las rosas y sacando el oro rojo, los tres hilitos de azafrán la mayoría de las veces ayudamos los niños, yo iba sintiendo la fragancia de la flor de azafrán fresca después con el paso de las horas el perfume iba cambiando y las flores mustias se tiraban después de haberles robado su preciado tesoro.

                             
                            La calle ancha ideal para correr en bici

Así hilvanando los recuerdos, de una infancia vivida en sintonía con el tiempo y la naturaleza, des de la lejanía, Alicia me hizo comprender que Membrilla y sus gentes nunca se olvidaron de aquellos que marchamos, que mi madre y su mercería en Santa Catalina perdura en el recuerdo de los tiempos pasados de Membrilla, que el amor de mi abuelo hacia este pueblo no fue en vano.

Gracias a las nuevas tecnologías lance un grito, y a este grito respondió Alicia. Un nombre peculiar que yo hasta ese momento pérdida entre dos lenguas nunca había escuchado “entre bambalinas”. MEMBRILLA ENTRE BAMBALINAS es el título del libro que no hace mucho escribió Alicia, gracias a ella encontré una parte de mí que creía perdida: mi amor a este pueblo manchego, mi amor a 
Membrilla.


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12 comentarios:

  1. Antes que nada, te agradezco que hayas decidido sumarte a esta propuesta juevera que sé, no era sencilla. A veces proponer optar por más de un título no facilita las cosas, sino que las complica. seguidamente, comprobar que por casualidad uno de los títulos propuestos se haya 'enredado'con esa palabra tan particular que en su momento te ha servido para reencontrarte con tus raíces me pone muy contenta. Esas impensadas ramificaciones de nuestros pensamientos no hacen más que alentarnos en nuestras actividades creativas y de reflexión interior. Celebro entonces que nos hayas podido compartir tus recuerdos con la excusa de un encuentro juevero.
    Un abrazo y gracias otra vez.

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  2. Me encantó tu relato, traspasa esa emoción, y el recuerdo a ese pueblo, a ese amor...

    Un beso.

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  3. Es indescriptible como los recuerdos de nuestra niñez llegan con mas facilidad al llegar a esta edad...Tengo recuerdos maravillosos de los pueblos por donde pasé siendo niña...nos mudabamos mucho por el trabajo de papá y no crecimos con las mismas amistades pero aún asi, siempre han perdurado las relaciones y el contacto con muchas de ellas y ahora con internet la distancia es menor...
    Muy nostálgico tu relato....lleno de aromas .,....besossss

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  4. Que bonita historia: Es la primera vez que se que Membrilla existe, gracas a tí. Y te aseguro que no lo voy a olvidar. Me ha encantado coo describres estos recuerdos de la infancia. Un abrazo

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  5. Casi sin palabras...
    Me gusta mucho cuando escribes sobre recuerdos. Es algo que debemos mantener vivo. Todas esas experiencias y aventuras aunque no siempre sean buenas pero también nos sirven pues forman parte de nuestra vida.

    Conforme nos vamos haciendo mayores creo que algunos los idealizamos, otros los dejamos borrar, pero hay otros, que son esencia viva.

    Un beso enorme.

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  6. Precioso recuerdo, el que gracias a Alicia y su libro te hizo rememorar tu infancia ligada a la flor del azafrán.
    Un abrazo

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  7. Alicia despertó en ti recuerdos que creías olvidados. Pero hay cosas que nunca se olvidan.
    Un saludo.

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  8. Entrañable relato! Es hermoso conocer tus recuerdos a través de tus letras, recorrer lugares e historias que es un placer leer.
    Muchas gracias por tus letras, siempre emotivas.
    Un beso.

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  9. Curiosa como la casualidad a veces incide en nuestras vidas retrotrayéndonos a nuestra infancia y primera juventud. Los recuerdos no mueren, están adormilados esperando, como el arpa de Becquer, la circunstancia que los traiga al primer plano, que los haga "sonar" para nosotros. Me ha encantado tu relato de vivencias infantiles. Un fuerte abrazo.

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  10. Recuerdos que permanecen en nuestra memoria para siempre, tan entrañables, tan profundos, recuerdos para no olvidar.

    Un placer leerte MOLI.

    Un beso muy dulce de seda.

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  11. Qué bonito relato, lleno de recuerdos de la niñez de otros tiempos en los que la familia al completo tenía que contribuir al sustento.
    Un beso

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  12. Vaya pedazo de relato; el texto en cursiva posee una ambientación nostálgica genial. Nada me ha resultado extraño. Es como si yo hubiera vivido ese momento. Saludos. Pablo.

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