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miércoles, 23 de noviembre de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO, JUEVES 24 DE NOVIEMBRE. NOS CONVOCA EL AMIGO PEPE DESDE SU BLOG DESGRANANDO MOMENTOS



UN GIRO INESPERADO

Acaban de sortear los campos, Blas como no puede ser de otra forma no deja de correr y de bromear, son un grupo de chicos de entre 13 y 16 años, amigos a pesar de las diferencias entre algunas de sus familias que quedan a las afueras del pueblo, junto al rio para jugar.

-        -   Y tu Pepe ¿Cuántas has cazado?

-        -   Unas ocho, no está la cosa muy generosa,- responde el aludido – parece que no somos los únicos que venimos.

-         -  ¿Y tú Ramón?
-         -  Pues no sé,  diez o doce…..
-      .     Joder, es que tienes una suerte…

Mientras Ramón pone un poco más de agua en la lata y la coge con sumo cuidado por el alambre que a su vez hace de asa.

-         -  Vamos para casa, pues.
-        -   Si – responde Ramón- y cuidado con las muchachas que como nos vean con ellas, a ver quién se hecha novia.


-       -    Madre!!!! Madre!!!!, mira cuantas he cazado hoy, tenemos para darnos un atracón.

Mientras Ramón va zarandeando el bote con cuidado para que no salte su preciado tesoro. A diferencia de otros días, no le espera una madre ilusionada por un manjar escaso en aquellos días: ancas de rana.

Vicenta, abraza a su hijo,  siempre su niño, el más pequeño de seis, tres machos y tres hembras. Quince hijos ha parido y de estos  solo han sobrevivido seis, los dos mayores están en la guerra, solo le queda Ramón.

Parece mentira, como un pequeño trozo de papel puede darle la vuelta a la vida, así de golpe, de un plumazo. Aquel verano de 1938, las madres rezaban para que no se llevaran a sus hijos, la guerra se estaba perdiendo y se iban avanzando los reemplazos. Ramón tenía dieciséis años cuando aquella mañana fatídica llego a su casa un telegrama, los chicos a partir de esa edad estaban obligados a combatir.

Les llamarón la quinta del biberón porque eran solo niños, niños que tuvieron que cambiar sus juegos junto al rio por una fría realidad en la que la vida está en juego.

Los Yébenes (Toledo) febrero de 1939, después de unos meses de entrenamiento se encuentran juntos en el frente Pepe, Blas y Ramón. Cubiertos por viejos uniformes que anteriormente acogieron otros cuerpos que ya no están. La ropa es de los muertos, les han dicho, el fusil es de algún muerto….y las botas, y el plato de metal y los cubiertos, todo, todo es de los muertos. Ramón acaba de cumplir diecisiete años y aunque está preparado para morir, tiene miedo tiene un miedo inmenso que no lo deja vivir.

Abril de 1939, ya hace días que comentan que la guerra ha terminado pero Pepe , Blas y Ramón aún continúan allí, alguien, no saben muy bien que mando les dice:

-        -  Podéis marchar, ya no hacéis nada aquí hijos, volver a vuestras casas.

Casi 100 kilómetros separan Los Yébenes  de  Membrilla, una semana caminando, a veces de noche, a veces de día en una España oscura plagada de hambre, de miseria y de muertos. Cuando se encuentra con su madre se abrazan, Ramón ya no llora ya no le quedan lágrimas, Vicenta hace que se quite la ropa antes de entrar en la casa, hace que se bañe, lo desparasita, mientras el uniforme que fue de tantos muertos arde fuera en el patio.
Cuando se encuentran los tres amigos tienen poco que explicarse, el silencio se ha apoderado del pueblo, en casi todas las familias hay fusilados o hijos en la cárcel. El miedo, aquel miedo de las trincheras acompañara durante toda su vida a Ramón.


* En homenaje a mi padre quien ademas de combatir con 16 años junto a los republicanos, cuando cumplió 21 años tubo que estar 4 años haciendo el servicio miliar. Y también en homenaje a todos aquellos niños a quienes obligaron a hacerse hombres de la forma más dura y más cruel.






17 comentarios:

  1. Buenas noches , un bonito recuerdo hacía tú padre , eso dice mucho de ti como un hijo .. ahí que ver lo que pasaron siendo niños tener que enfrentarse a una guerra . Un saludo y feliz noche

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  2. ¡Hola! Hermoso homenaje que has hecho en esta historia, me sentí tensa de sólo leerlo. Ni imaginar lo que es pasar por una situación así.

    Muy bien contado.

    ¡Un abrazo!

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  3. Un precioso y merecido homenaje a tu padre y enél a todos los que vivieron esas mismas circunstancias.
    Te felicito por haber decidido hacerlo.

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  4. Historia la de tu padre muy similar a la de otros que conocemos los que recordamos aquellos terribles tiempos de la posguerra, cuando aquellas historias se nos gravaban en nuestras mentes infantiles, haciendo aun mas negra el gris oscuro de la época.
    Merecido homenaje, aunque cuidado, que alguno puede entender que esto es mejor olvidarlo y no darlo a conocer, para no reabrir viejas heridas.
    Besos.

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  5. Tremendo homenaje... muy emotivo tu relato, felicitaciones sinceras.

    Un beso.

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  6. Precioso homenaje a tu padre Moli . Tremendo, emocionante.
    Creo que algunas heridas nunca se cierran
    Un beso Moli..
    Isa


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  7. Me encantó el texto. Es historia viva, me quedo sin palabras. Me encanta. Un abrazo.

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  8. Hermoso y merecido homenaje a tu padre. Ninos frente a la guerra por esa epoca, debio ser traumatizante para los padres.
    Saludo

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  9. Precisamente hoy hacen una pelicula en la Tv3 sobre la quinta del biberón.
    Las guerras siempre son una desgracia, y más entre hermanos.
    Un relato estremecedor.
    Un abrazo

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  10. Muchos de mi edad no conocemos estas historias de nuestra historia.
    Es bueno que alguien las cuente.
    Hermoso homenaje que te honra.

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  11. Un hermoso homenaje a tu padre Inma. Creo que es bueno tener memoria de lo que aquellos días significaron, para no repetir los errores del pasado.
    Un fuerte abrazo.

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  12. Detrás del hermoso homenaje a tu padre y niños está el escalofrío que provoca lo sucedido.
    Un beso, Moli

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  13. El silencio se ha apoderado del pueblo que terrible!! Un abrazo, muy lindo

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  14. Los niños y las guerras, hermanos contra hermanos, amigos contra amigos... sin que entre ellos haya nada que les es obligue a ello... No ha cambiado nada pero, a pesar de todo, el homenaje a tu padre y todos esos niños soldado es bien merecido.

    Un beso.

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  15. Qué bien contado y qué emotivo homenaje a tu padre. Hay situaciones que nos parecen increíbles, un niño en la guerra, sacado de sus juegos para luchar sin tener ni idea del motivo por el que lo hacía.
    Y esas madres...

    Me ha encantado tu forma de narrarlo.

    Un beso.

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  16. Eso de quemar el uniforme debe haber sido un poco sanador, aunque claro, no basta para curar todas las heridas y miedos. Tiene un enorme valor simbólico que con la supervivencia de tu padre se haya terminado el destino del uniforme de todos los muertos.
    Espero que el miedo no lo haya incapacitado del todo para gozar de las cosas buenas de la vida que seguro le vinieron...
    Gran relato Moli, emotivo hasta los huesos!!
    Abrazo

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  17. Tiene un significado simbolico lo de abandonar el uniforme, que fue de otros, que ya no viven, para quemarlo. Tiene sentido el comentario de que debe haber sido un acto liberador.
    Muy elocuente tu forma de contarlo.
    Un abrazo.

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