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miércoles, 24 de junio de 2020



LA CASA DEL MOLINO

Era el lugar ideal para mi hermano y para mí, por descontado también para mis padres. Lo que pasaba a ser nuestro hogar, estaba situado en un pequeño montículo a unos dos kilómetros del pueblo. La casa no podía ser llamada así, ya que donde fuimos a vivir era un molino de agua, el rio situado a un lado de la casa dejaba clara su función.

La falta de luz eléctrica justo cuando el pueblo comenzaba a electrificarse no le quitaba ni un ápice de encanto y en nuestro caso ya estábamos más que acostumbrados a vivir la noche con velas, con lámparas de aceite o con lo que se terciara. Y aunque el lugar nos daba la posibilidad de auto abastecernos de todo ya que contábamos con un inmenso huerto con sus gallinas, cabras, ocas y hasta un rudo pollino al cabo de un año no nos quedó otra que decidir  una nueva mudanza.
Ya nos tenía que haber hecho sospechar el hecho de que un lugar tan fantástico llevará casi diez años sin inquilinos fijos, la frase de Jacinto, el hombre que con su carro nos llevó a nosotros y a todos nuestros enseres, nos tenía que haber puesto sobre aviso.

--Familia a cuidarse y que no sos pase na….

Ya el primer día, fue imposible encontrar la orza con el aceite cuando padre estaba convencido de haberla dejado en la cocina, toco freír las morcillas con una grasa rancia que encontramos por allí. Días después fueron las albarcas de padre que aparecieron al cabo de dos días colgando del ciruelo. Al principio, padre y madre se hartaron de regañarnos, creyéndose que éramos nosotros quienes no parábamos de hacer bromas. Cuando por la noche empezaron a encenderse las velas y las lamparillas a cualquier hora intempestiva fue cuando supimos que alguna cosa estaba pasando.
Madre, quemo alhucemas, tomillo, ruda con aceite de corazoncillo remedio este eficaz para hacer huir a las almas en pena. Pero el efecto que causo fue todo lo contrario; empezaron a volar por la casa manteles y servilletas, cojines, colchas y hasta las tapas de las cazuelas como si en la casa se hubiera instalado un vendaval.

Fue la vieja Tomasa quien nos sacó del error cuando le contamos este último episodio.

--Pero vamos, a quien se le ocurre emborrachar al duente…

¡Así que era un duende! Y por lo poco que sabíamos cuando un duende se introducía en una casa la consideraba suya. De ahí las continuas gamberradas ya que ahora no es que las cosas cambiaran continuamente de sitio sino que además nos ponía trampas. A mi que era la pequeña, raro era el día que no me ataba los cordones de las botas así en cuanto intentaba caminar me pegaba un mamporrazo, en pleno diciembre lleno mis botas de nieve por dentro, dejándolas a la intemperie, fue necesaria una semana para que todo aquello se derritiera y las botas se secasen.

Se comía los huevos fritos antes de que llegaran a la mesa, pero también se los robaba a las gallinas y los sorbía haciéndoles un agujerito invisible a la vista. No había nada que se escapara a sus caprichos, nos acostumbramos a verlo de re-filón ya que al final nos cogió tal confianza que después de cada una de sus gamberradas dejaba ir su risa impertinente. Nos estaba volviendo locos a todos y así fue como organizamos una nueva mudanza.

Nos íbamos a otro pueblo situado a unos treinta kilómetros, el camino en el carro con todos los bártulos y nosotros encima se presentaba largo y duro pero valía  la pena salir de semejante pesadilla. Íbamos mi hermano y yo adormecidos con el traqueteo del carro, cuando de golpe se abrió la caja de las sartenes y apareció nuestro torturador medio dormido. Padre quedo descolocado y le pregunto balbuceando:

--¿Pero tú que haces aquí?

El duende, puso la cara inocente de aquellos que están acostumbrados a enredar a los otros, después cambió su rostro a una mueca inquisidora y le respondió a padre:

--Y tú ¿Por qué no me habías dicho que NOS  cambiábamos de casa…?




·     *   DUENDES según Paracelso: No pueden clasificarse entre los hombres, porque algunos vuelan como los espíritus, no son espíritus, porque comen y beben como los hombres. El hombre tiene un alma que los espíritus no necesitan. Los elementales no tienen alma y, sin embargo, no son semejantes a los espíritus, éstos no mueren y aquéllos sí mueren. Estos seres que mueren y no tienen alma ¿son, pues, animales? Son más que animales, porque hablan y ríen. Son prudentes, ricos, sabios, pobres y locos igual que nosotros. Son la imagen grosera del hombre, como éste es la imagen grosera de Dios… Estos seres no temen ni al agua ni al fuego. Están sujetos a las indisposiciones y enfermedades humanas, mueren como las bestias y su carne se pudre como la carne animal, y son virtuosos y viciosos, puros e impuros, mejores o peores.




15 comentarios:

  1. Ya veo que todo las bromas causadas por ese individuo, escurridizo y juguetón, puso a toda la familia en vilo. Pero por mas mudanza que se quiera, parece que ese pequeño diablillo se ha encariñado.
    jajaj
    Me divertí mucho.

    Un abrazo.

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  2. Increible historia la que nos has contando, los duendes esos pequeños seres causan de las suyas, ajjaja.
    Gracias Molí, que los duendes sigan estando en tu vida y que hagan sus travesuras.
    Besos y abrazos.

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  3. ¡Qué travieso el duendecillo! Son elementales de tierra y como tales, no les gusta mudarse, pero este se apropió a esta familia también. Y con ella tendrá que adaptarse a la nueva casa.

    Lindo relato.
    Besos y gracias por anfitrionsrnos!!

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  4. Si la orza estaba llena de chorizos, lomo y costillas, es lógico que el duende los siguiera.
    Besos.

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  5. Me resulta simpático el duendecillo, pero clar está que porque yo no lo sufrí.
    Pero su ternura al mudarse con ellos, erece que lo acojan como a uno más de la familia.
    Me gustó y me reí con tu relato.
    Besos

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  6. ¡Me ha encantado! y me ha hecho reír. Es muy divertido a pesar de lo incordio que es, pero me da que como se ha hecho a la familia, puede haber un acuerdo :-9) Pero mira que ha sido trasto, la verdad.
    Gracias por este rato tan divertido. No me lo esperaba.

    Un beso enorme.

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  7. Me encantó tu historia Moli, tanto como esa descripción final de estos inefables personajes. Un abrazo

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  8. ¿Hola buenas noches todo bien? Soy brasileño y quiero hacer nuevos amigos. ¿Aceptan uno siguiendo el blog del otro? No hay distancia para la amistad y la asociación entre nuestros blogs. https://viagenspelobrasilerio.blogspot.com/?m=1

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  9. Creo que les cogió cariño. Me has hecho reír
    Abrazo

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  10. Me ha encantado el relato. Y seguro que lo del conjuro (quemar alhucemas, etc...) es real ¿o me equivoco? Pero encima que el duende se cambie también de casa...lo que faltaba.

    Besos y salud

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  11. Fascinante, ese duende, la narración, desde la toma de posesión de la casa molino, hasta la convivencia con los sucesos extraños. Todo me ha parecido un cuento maravilloso, y el final, vamos es que haya para aplaudir.

    Chapeau, amiga. Genial. Un abrazo y feliz finde, anfitriona

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  12. Un relato precioso a pesar de las gamberradas y me temo que ya no se libraran de el.

    Un saludo.
    Musa.

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  13. Creo haberte leido antes. Tengo mi costumbre; me gusta ver nuevos blogs de vez en cuando. He pasado un buen momento leyéndote
    gracias

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