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miércoles, 3 de junio de 2020


CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 4 DE JUNIO, LA AMIGA MONTSE DESDE SU BLOG LA BITÁCORA DEL MAR, NOS INVITA A ESCRIBIR A NUESTRO LIBRE ALBEDRÍO




CARNAVAL 

Beatrice se mira en el espejo, en la belleza de su rostro languidecen unos ojos dibujados por amplias ojeras a su alrededor. Nunca hasta el día en que salió de casa su piel se mostró tan blanca, de una hermosura que superaba la perfección. Ventajas de la cuarentena, pensó, lástima que la máscara que cubría su rostro solo permitiera insinuar tal divinidad.

Sabe que ahora viene el trabajo duro, lleva días preparándose para ello. La noche anterior, lavo su cuerpo concienzudamente, restregó con fuerza hasta el rincón más recóndito. En días como hoy solo le queda esperar, en cuestión de minutos comenzará la danza macabra y será un sin parar. Se coloca con cuidado la ropa interior:  las calzas largas, las camisas que metería concienzudamente dentro del pantalón, no deja ni un centímetro sin cubrir. No permitirá que una brizna del aire putrefacto de la ciudad toque su cuerpo.

Beatrice fue educada como la mayoría de las jóvenes venecianas de buena posición, para gozar de los placeres carnales. Un año de matrimonio concertado con un hombre treinta años mayor le concedía la libertad de disfrutar de su cuerpo. La joven casada era más apetecible, más deseable por los jóvenes quienes después podían presumir de haber colocado los cuernos a otro hombre.

Es una ironía que le llamen doctor justo ahora cuando no hay ningún doctor oficial que quiera realizar su trabajo. Se coloca las botas atándolas con precisión dejando los calzones bien dentro de ellas.

El carnaval da una tregua a la infidelidad, la máscara permite pasar desapercibida, solo la apartará levemente de su cara en los momentos de galanteo. Son días con sus noches en los que todo se vale en las artes amatorias. Beatrice goza de un placer que no tiene final: comida y bebida sin tesón y sexo desbordado dentro de una orgía.

Se coloca el largo abrigo impregnado de cera aromatizada con cientos de plantas, enfunda sus manos en los guantes. Al otro lado del gran canal ya se han producido los primeros casos. Se coloca los anteojos de cristal grueso y el sombrero. Como toque final ata tras su cabeza el gran pico lleno de la mezcla de 55 hierbas protectoras. El olor dulzón y ocre de las calles que bordean los canales le recuerda que se avanzan los trabajos de desinfección.

La máscara descansa sobre la cama, el carnaval llegó a su fin y ahora toca reclusión. Beatrice vivirá los próximos días del recuerdo del gozo acumulado, pero ahora su cuerpo pide descanso. Se estira al lado de la máscara y enseguida entra en un sueño reparador.

Il dottore della morte trabaja sin tregua, cuando ya pensaba que era un mal recuerdo la peste ha vuelto a brotar con mucha más virulencia.

--Malditos carnavales—dice para sus adentros.

 Mientras miles de ratas se dan un festín con los restos del carnaval veneciano.




jueves, 21 de mayo de 2020

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 21 DE MAYO, ESTA SEMANA LA AMIGA MONICA DESDE SU BLOG NEOGEMINIS NOS INVITA A SUSPIRAR....

Esta entrada la escribí en febrero del 2018 como homenaje a mi madre.




SUSPIROS DEL SUR

Sus ausencias terminaban casi siempre son un suspiro, después intentando darse animo sacaba algún tema de conversación o me pedía que jugáramos al parchís,
o a la oca aunque útilmente sus preferencia estaban en el Memory. De alguna forma, aprendí a sustraerme junto a ella y sus recuerdos: el sur….¿que había en aquel lugar que nos tenía robados corazón y alma?

Todo parecía normal y de golpe era como si ella se marchara, sus ojos grises verdes infinitos se posaban en la inmensidad de la nada y en ese instante la estancia se llenaba de luz, de olor a jazmín, azahar y alhucemas, mientras que en mi paladar sentía el gusto dulce limón del merengue o de la canela reposando en el cabello de ángel de un Manolete.

Ella había elegido quedarse cerca de sus hijos y nietos, el precio fue renunciar a su sueño de regresar. Cambio los paseos por La Rivera por las caminatas junto a l’Estany, los cuarenta grados a la sombra por un clima más atemperado, aunque ella prefería el calor aquel que no te deja salir de casa hasta las ocho de la noche y hay días que ni eso….

Durante años, me acompañaron sus historias, recuerdos de sus juegos en la Plaza de las Cañas, los bombardeos que la empujaban hasta el refugio situado bajo su casa, las colas de racionamiento, las ferias, los patios rebosando flores, su puesto de fruta y verduras en el mercado de Sánchez Peña.

Su vida pasó como un suspiro, dejando un remolino de aires del sur a mí alrededor. Sé que mientras marchaba hizo una última parada en el sur y que la que era su antigua casa ese día se llenó de fragancias de jazmines, azahar, alhucemas y azafrán.

Como legado dejo en mi alma un gran anhelo por regresar al sur, y ahora soy yo quien suspira con añoranza y quien sueña cada día con regresar a Córdoba la sultana.

jueves, 14 de mayo de 2020

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 14 DE MAYO, EL AMIGO ALFREDO DESDE SU BLOG LA PLAZA DEL DIAMANTE NOS INVITA A ESCRIBIR




DIME QUE PELÍCULA HABLO

La primera vez no la vi, la escuché. Supongo que yo no debía tener más de diez años, eran mis años de hospital y un pequeño transistor acompañaba la oscuridad de mi insomnio precoz. Una noche a la semana había un programa en el que ponían películas con su descripción, así fue como descubrí un tipo de cine para mi desconocido.
La película situada en un futuro oscuro fue el preludio de una de mis mayores aficiones. Me produjo miedo ante un futuro posible, rabia ante un orden injusto impuesto y el convencimiento de que las normas están para saltárselas. Como es lógico y con el paso de los años, la cinta forma parte de mi colección particular de DVDS y es de aquellos tesoros de los que difícilmente me separaría.

No es un gran film, ya que se nota que está realizado con bajo presupuesto, aunque a pesar de lo rudimentario de muchos de los objetos futuristas que en ella se muestran hay muchas cosas que parecen sacadas de la premonición de nuestro tiempo. Y es que la película europea está realizada en el año 1966 e incluso contiene el encanto de aquellos años: forma de vestir, peinados, muebles…se unen a medios para viajar colgantes y televisiones de pared aplanados.

Pero la película me atrae por la cantidad de mensajes que transmite. Son unos años con bastantes prohibiciones en los que el hecho de delatar al vecino que las transgrede está a la orden del día. Los personajes hacen o dejan de hacer las cosas en función de lo que la ley permite. Un tiempo en lo que lo fundamental es ser feliz a costa de todo, pero dejando los sentimientos a un lado. No pueden existir emociones que trastoquen el orden establecido. La gran familia, la principal, es la televisión y sus programas insulsos. Entonces parecía un imposible, ahora podemos ver que es nuestro presente.

Hay una cosa especialmente prohibida, algo que despierta sentimientos, quienes lo hacen se supone que es por pura perversión. No hay preguntas con respuestas lógicas o que vayan más allá, como es lógico el sentido crítico no existe. Para comprender como funciona una sociedad sin cuestionamientos dejo unas frases extraídas al azar.
El jefe le pregunta al protagonista:

--¿Qué hace en sus ratos libres? —
A lo que él responde: - Cortar el césped---
--¿Y si la ley se lo prohibiera? —vuelve a preguntarle.
--Pues entonces me limitaría a verla crecer---la respuesta es bien simple…

Lo prohibido lo es porque hace insociables a la gente, una gente manipulada cuya sociabilidad se basa en su relación con las pantallas que les acompañan hasta el lugar donde duermen. Los edificios y las casas son impersonales, aunque existen los pisos proscritos; aquellos en los que entraran de golpe a detener a aquellos que transgreden. Las parrillas no se utilizan pasa asar carne sino para deshacerse a golpe de fuego de lo extremadamente prohibido.

Para mi es una película que me inició bastante en el pensamiento crítico, que me hizo verla fragilidad de la libertad solo con prohibir algo que para mí es imprescindible como alimento del alma. La falta de ese alimento muestra al protagonista al inicio como una persona sin sonrisa, pero en el que hay pequeños detalles que le hacen ir más allá, en unas vidas en las que las píldoras para controlar las emociones están a la orden del día. La protagonista femenina es la transgresora y la que siembra en él la duda que la lleva a transgredir las normas lo cual le llevará cambiar totalmente de vida. Una película intemporal y altamente recomendable por la que nunca pasará el tiempo.


martes, 12 de mayo de 2020

LUCIÉRNAGAS EN EL NEGRO



7-LA LOCA DE LOS GATOS RUBIOS

Aquel día estaban todos concentrados, a Teresa le pareció que la estaban esperando, todos rossos[i] de pelaje. De ocho a diez gatos aparecían ante ella según el día. No recordaba que antes le hubieran gustado los gatos, si más no le eran indiferentes. Los perros eran otra cosa, hacían más compañía y eran más obedientes.

De todas formas, tampoco estaba muy segura de las cosas que le gustaban, desde que cuarenta años atrás se casó con Paco había ido renunciando a un sinfín de cosas. No es que fueran muy diferentes, o al menos eso era lo que le parecía a ella, una vez casados dejaron su pueblo de Extremadura atrás y se instalaron en Banyoles. En esta población encontraron trabajo y nació Laura su única hija.

Junto a las bolsas de basura mantenía escondida una pequeña bolsa con comida para  gatos, también llevaba alguna bandeja de plástico por si no encontraba las anteriores. Los fue llamando a cada uno por su nombre, nombres que en los casi dos años que llevaba junto a las otras voluntarias habían elegido al azar. El grupo de gatos de los que Teresa se hacía cargo eran bastante sociables, nada que ver con los de otras colonias de la población.

Salía a escondidas a pesar de saber que en este caso y a pesar del confinamiento, las leyes la amparaban. Era una más de las voluntarias que se hacían cargo de los gatos de la calle y el Real Decreto sobre el Estado de Alarma había sido bastante benévolo con los animales. Salía a escondidas porque si Paco se enteraba se la iba a liar y Teresa ya tenía bastante con estar escuchando los exabruptos de su marido hacía cualquiera que no cumpliera las normas, tal y como él creía que se habían de cumplir.

Teresa fue consciente del sinsentido de su vida justo al día siguiente de su jubilación. Su vida social se limitaba a sus relaciones con las compañeras de trabajo, la salida a alguna comida de empresa y poco más. No era una persona muy abierta ni con alguna ambición que fuera más allá. Laura, su hija, hacía años que se había emancipado y que vivía en Barcelona teniendo otra mujer por compañera. De este hecho, del de las tendencias sexuales de su hija estaba prohibido hablar en casa, era terreno prohibido, como muchas otras cosas en su matrimonio. Este era el motivo por el que se veía obligada a llamarla por el móvil a escondidas y a que hubiera estado unos tres años sin verla.

Pero los gatos lo cambiaron todo. Antes de que se apoderara de ella aquella inmensa oscuridad de las mañanas, se decidió a hacer lo que hacían la mayoría de sus compañeras de trabajo ya jubiladas: dar la vuelta a l’estany de Banyoles el deporte por excelencia de la mayoría de los banyolines.

Empezó a ir sola porque no le interesaban las conversaciones de sus antiguas compañeras, ella era una persona reservada a quien no le gustaba estar al tanto de la vida de nadie. Fue unas semanas después de iniciar sus paseos que se encontró con dos preciosos gatos amarillos y fue a partir de ahí que cada día les llevaba algunas cosas para comer. Así se los hizo suyos; a esos dos y a unos cuantos más.

Con las voluntarias, dos chicas jóvenes, se encontró en una mañana de invierno cuando costaba algo más que salieran de sus escondrijos.

--Así ¿eres tú? —le dijeron

-- ¿Yo que? —pregunto algo atemorizada, pensando que estaba haciendo algo prohibido.

--No, no pasa nada—le respondió la que llevaba el cabello corto—más que nada es que desde la asociación intentamos trabajar de forma coordinada, así no se dan tantas quejas de los vecinos.

Ese mismo día se informó de todo lo que tenía que hacer para colaborar como voluntaria en el cuidado de los gatos que vivían en la calle, asistió a alguna charla en la que se le dieron diferentes conocimientos en cuanto a temas de salud, de alimentación, la importancia de las esterilizaciones. Nunca imagino que la vida de los gatos fuera tan interesante y tan llena de riqueza. En esos días Paco, que parecía estar al tanto de todo empezó a tratarla con sarcasmo:

--No me digas que te has convertido en una loca de los gatos, vamos que ni se te ocurra traerte alguno de esos bichos al piso…

Y Teresa que se moría de ganas de ir más allá, sobre todo cuando aparecía algún gato abandonado que hasta ese momento había vivido con una familia, o cuando alguna gata descontrolada había parido un gran número de pequeños. Eran esos días en los que lo llenaban todo de avisos pidiendo manos, cuando necesitaban urgentemente personas adoptantes o de acogida. Y Teresa tenía sitio de sobra en su piso de cuatro habitaciones con terraza y unas ganas inmensas, pero estaba Paco...

En los dos años que llevaba como voluntaria, se le había abierto un nuevo mundo al margen de su cada vez más insoportable vida con Paco. Había sido capaz de desplazarse a escondidas de su marido a Barcelona a ver a Laura y a la compañera de esta. Este hecho, estrechó las relaciones madre e hija, las cuales hicieron el pacto de encontrarse cada quince días; unas veces en Barcelona y otras en Girona. Total, con el AVE era un plis plas, pero el confinamiento pareció cambiarlo todo. Ahora su relación se mantenía a través de la pantalla del móvil y a escondidas de su marido.

Ponía como excusa el ir a tirar la basura porque Paco ya se lo había dejado clarito:
--Ahora ni se te ocurra acercarte a los gatos, porque como te encierren en la cárcel yo no pienso mover ni un dedo…

Ese día había quedado con Sonia, otra voluntaria jubilada pero que a diferencia de ella podía hacer de voluntaria acogedora. Aprovechando que llevaban comida a los gatos rubios iban a encontrarse con un periodista interesado en el trabajo de las voluntarias durante el confinamiento.

El sonido de una ambulancia rompió el silencio matinal,era algo que pasaba bastante en los últimos días. En voz baja como siempre solía hacer pidió suerte a un Dios en el que aún creía.

--Anda que los periodistas siempre tan puntuales---dijo Sonia—y tu ¿ya has pensado en lo que hablamos el otro día?

Teresa asintió, cada día más convencida de tomar la decisión correcta.

---Pero ¿será que si o que no?

--Más bien que si creo—dijo con la cara radiante—vamos si aún mantienes la oferta…

--Mira que eres tonta—dijo Sonia sonriente.

--Perdonar el retraso—un periodista de cabeza rapada y cuerpo dinámico rompió el halo de sonrisas cómplices—es que ha pasado algo a l’estany, han encontrado a una mujer muerta.

Nunca antes de estos días, Teresa había sido tan consciente de la vulnerabilidad humana. De la levedad y futileza de la vida la cual pasaba en un sin sentir, y no pudo evitar el pensar en su futuro y en la promesa que el día que empezó todo esto del COVID se había hecho a si misma. Y es que en cuanto finalice el estado de alarma, Teresa hará sus maletas y se irá a compartir piso con Sonia, por fin podrá convivir con sus adorados gatos y seguro que alguno de ellos será rubio.





[i] Rubios





jueves, 7 de mayo de 2020

Convocatoria juevera para el jueves 7 de mayo, el amigo Gustavo des de su blog JULIANO EL APOSTATA nos hace la siguiente propuesta: JO DENUNCIÉ A MI VECINO POR SALTARSE LA CUARENTENA

Hace unas semanas, la amiga Tracy en su convocatoria nos invitó a escribir lo que podría ser nuestro libro sobre el confinamiento. Yo me animé tanto que hasta escribí lo que podía ser el primer relato. Y como he seguido animandome he continuado escribiendo, Hoy el amigo Gustavo me lo ha puesto "a huevo", ya se que sobrepaso y en mucho el número de palabras, pero lo hago por dos motivos: uno porque este relato enlaza en cierta forma con el anterior y dos porque está basado en un hecho real que está sucediendo actualmente por los bloques donde yo vivo. Os invito a leer la saga de relatos que se basan en pequeñas (o grandes) transgresiones de la normas durante el confinamiento. Los relatos que se unen por algún punto en común son los siguientes (por si os animais...)

- 1 LUCIÉRNAGAS EN EL NEGRO (da titulo a toda la recopilación de relatos
- 2 CORRES...
- 3 MARIONA
- 4 DE HALCONES Y DRAGONES
- 5 LA BÚSQUEDA DEL TESORO

LUCIÉRNAGAS EN EL NEGRO



6- NADAR

LA ENVIDIA

Ahora más que nunca Paco está convencido de que las normas están para cumplirse. ¿Pero dónde se ha visto?, pues no está el sacrificado en su piso. Le toca joderse y la gente parece tomárselo todo a cachondeo. ¡Vamos ya! Tanto perro y tanta leche, si por el fuera estaría prohibido tener animales en los pisos. ¡Que los perros son para cazar o para que guarden las casas de campo! Pues seguro que por culpa de esos que no paran de salir a pasear a los perritos y a los otros que van al súper para comprar una Coca Cola, la cosa se  alargará eternamente. Y justo ahora que es el tiempo de los espárragos. Ya se escapó un día y cuando traía para casa un buen manojo, va y se encuentra con los forestales. Que por poco no le ponen mil euros de multa, él ya les dijo:

--Miren que yo soy muy cumplidor de las leyes, pero hoy no sé lo que me ha dado…pero ustedes procedan si lo creen conveniente…

Sabía de sobras que una actitud sumisa y complaciente ante la autoridad nunca falla y menos con el que quienes lo conocen saben que es un hombre de ley.

Pero vamos lo de los niños ya es tomarse las cosas a la torera, lleva dos días que cuando vuelve de dar sus dos vueltas con el coche alrededor de l’estany[i], se encuentra dos o tres chavales corriendo como locos por todo el parquing. Seguro que son los panchitos del piso de abajo porque esa gente de fuera no tiene ni gota de educación. Pero ¡habráse  visto!, ya lo dice el refrán: de fuera vinieran…. Es que en cuanto llegue a casa – piensa—llamo a la policía local.

Tiene suerte porque justo cuando sube las escaleras hacía su piso se encuentra con la panchita de cara...

--Teresa ¿a que no sabes lo que me ha pasado? --- su mujer lo mira expectante.

--Pues que le he dicho a la panchita esa de abajo que a ver si cuida más de sus muchachos, que ya estoy harto de verlos correr por el parquing.

--¿Pero estas convencido de que son ellos? —responde Teresa con voz resignada.

--Y ¿Quiénes quieres que sean? Si esa gente educa a sus hijos como salvajes…Pues eso que va y la muy fresca me dice que sus niños no son. Que ella está todo el día en casa y que no los deja salir…Vamos como si yo no supiera que estas sudacas son unas chichis paposas…

--Pues a lo mejor es verdad—responde su mujer ya harta del tono despreciativo de su marido—Se ven buena gente, él es de aquí de Banyoles y ella creo que es de Honduras.

--Eso, eso, encima vas tú y los defiendes…Y esa que, cada día lo mismo…

Teresa dirige su mirada hacía el balcón, como cada día desde hace más de un año una señora de unos cincuenta años nada en la piscina. Tanto en invierno como en verano.

--Mira pues sabes que te digo—Paco sube el tono de voz—Que ya estoy hasta los cojones de tanto cachondeo. Entre los niños de abajo y la loca esa no vamos a salir nunca de casa.

--Paco, por favor, que esa señora no está loca, que tiene que nadar porque tiene una enfermedad rara…

--Que rara ni que narices, esa es una fresca que nos está tomando el pelo a todos. Pues no toca estar encerrados en casa, ¡ya está bien de pitorreos! Ahora mismo voy a dar parte a los mozos de escuadra…

LA CONSTANCIA

Mete su cuerpo en el bañador, este pequeño acto cada día presenta una mayor dificultad. ¡Ay esas manos que no hacen caso a las órdenes de su cerebro! Desde que abre los ojos hasta que se mete en la cama por la noche, cada acto, por minúsculo que sea necesita de una gran reflexión para que todo salga más o menos bien, para no caer y tener que pedir ayuda ya que si está en el suelo no tiene fuerzas para levantarse.

No se reconoce a si misma en este cuerpo que día a día va aprisionando su alma. Desde el día en que el neurólogo le dio el diagnostico ha habido un antes y un después. Laia a pasado de ser una mujer hiperactiva que era la alegría de todas las fiestas a vivir en reclusión.

Hay muchas cosas que quedan en el aire cuando te dan el diagnostico de una esclerosis lateral amiotrofica, pocos médicos te dicen claramente lo que te queda de vida, ni las condiciones en las que vivirás los días que te quedan por vivir. Se sintió triste, angustiada, pero llego a la aceptación sorteando una depresión que ya la había acompañado en otros periodos de su vida. Seguro que había alguna cosa que ella podría hacer, se negaba a darse por vencida. Buscar información a través de google era entrar en un pozo de desesperación, ninguna chispa de esperanza marcaba un posible camino. Y entonces se acordó de que una de las cosas que mejor sabía hacer era nadar.

Vendió su piso, un segundo sin ascensor, pero situado en el centro. Y con el dinero obtenido se compró un piso más a la periferia. Solo necesitaba dos requisitos: que tuviera ascensor y piscina y eso lo encontró en una comunidad de edificios de nueva construcción.

Hizo adaptar el piso a las limitaciones que sabía que se iría encontrando y una vez en el se marcó la obligatoriedad de nadar cada día como mínimo una hora. Acordó sin problemas el poder utilizar la piscina comunitaria tanto en primavera no como en invierno y así lo lleva haciendo todo el año; haga frío o calor, salga el sol o nieve.

Su constancia en el ejercicio diario le permite contra todo pronóstico poder seguir caminando, con cierta dificultad, pero camina. De momento ha podido evitar los problemas de deglución y el uso de un respirador manual. Está sorteando su enfermedad con una voluntad enorme. Por eso se queda desconcertada cuando llaman a la puerta de su piso y se encuentra de frente a los mozos de escuadra.

Le dicen que la han denunciado, que está prohibido nadar durante el confinamiento. Que da lo mismo de que este sola cuando nada porque ella entra en el grupo de la población de riesgo y puede infectarse. Que solo vienen a avisarla pero que si vuelven a denunciarla la multaran.

Durante dos días se abstiene de ir a la piscina, pero sus movimientos se vuelven más torpes. Al tercer día decide bajar a nadar, cuando regresa a su piso ha recuperado parte de la movilidad perdida. Decide seguir nadando porque le es imposible pensar una vida sin movimiento, acabar en una cama cual vegetal no está en sus planes. Le dan lo mismo las multas o las denuncias de aquellos que no habitan en su piel, hoy cuando regresaba de mis compras también la he encontrado nadando.






[i] Lago, en Banyoles es casi un crimen llamarle lago a l’estany.




miércoles, 6 de mayo de 2020

LUCIÉRNAGAS EN EL NEGRO 



5- LA BÚSQUEDA DEL TESORO


--Y ya lo saben, no se les ocurra salir de casa---la voz de María Elena se filtra por el pasillo.

--Que si mami – responde Héctor.

--Y usted que es el mayor, cuide bien de su hermanito.

--Si mama—responden los dos al unísono. 
Es una especie de juego con el que pretenden tomar el pelo a su mama, esa batalla constante entre hermanos. María Elena los escucha mientras cierra la puerta tras de sí. No sabe si fiarse de su hijo mayor, recuerda que uno de los vecinos comentó que durante el día había visto niños pequeños jugando con monopatines en el parquing. Se lo dijo así de sopetón, cuando ella regresaba de la compra, es esa mala fama de padres descuidados que precede a los hondureños, bueno y a todos los que como ella llegaron de fuera.

Pero María Elena controla a sus hijos y en lo que llevan de confinamiento no les quita los ojos de encima, tiene  suerte de trabajar durante la noche, como su horario de limpiadora en la clínica es de ocho de la tarde hasta las cuatro de la madrugada, gran parte del tiempo que ella está afuera sus hijos lo pasan durmiendo. Ademas su Héctor ya es mayor y a sus catorce años un niño muy responsable. No sabe avenirse de todo lo que ha crecido en poco tiempo, atrás quedan los años en los que tuvo que dejarlo con la abuela en El Triunfo cerca de la frontera nicaragüense. Cuando consiguió traérselo, María Elena había rehecho su vida con un hombre bueno, algo mayor que ella, aunque eso le importaba poco y tenían un niñito de un año catalán de pura cepa.

Los últimos acontecimientos estaban desbordando a los centros geriátricos de la población, motivo por el que Miquel padre decidió junto a los propietarios y compañeros de la residencia en la que trabajaba a confinarse con los ancianos. Fue la única forma de garantizar la vida de estos, quince días sin volver a casa, quince días en las que solo vería a su mujer y a sus hijos tras la pequeña pantalla de su móvil.

--¿Ya se fue? —el pequeño Miquel espera expectante a que se cierre la puerta.

-- ¿Qué fue lo que yo le dije? —la pregunta de Miquel tiene por respuesta otra pregunta.

--Em vas dir….bueno me dijiste que tiene que hacerse oscuro…

--Y ahora, mire por la ventana ¿Qué no ve que aún hay sol? ---cuando Miquel abre la ventada un estruendo de aplausos llena la estancia.

--Es veritat que aún están aplaudiendo—Miquel que aún no ha cumplido los siete años vive a remolque entre dos lenguas: el castellano de Honduras y el catalán.

Todo empezó una semana después del confinamiento, Héctor quien a diferencia de su hermano pequeño era un chico muy tranquilo, fue consciente que el límite de movimientos de Miquel en aquel piso de 60 metros cuadrados no le sentaba nada bien. Mientras mama estaba en casa, la cosa era más llevadera, María Elena tenía una paciencia infinita y se dedicaba horas a jugar con el pequeño, lo que costaba más era hacer que se centrara con los deberes, pero aún y así durante el día todo era más llevadero. Lo que Héctor llevaba peor eran las noches, justo hacía dos noches que se quedaban solos, antes papa regresaba del trabajo como muy tarde a las diez, pero ahora tenía que estar con los ancianos noche y día.

Empezaron a salir después de una de las pataletas de su hermano, total nadie se enteraría, cogieron sus patinetes y bajaron en el ascensor directamente hacía el parquinq y una vez en él, corrieron cual desesperados. En ese momento Héctor fue consciente de que aquel peso que hacía días apretaba su pecho dejaba de existir.

Se escabullían entre los coches aparcados con sumo cuidado no fueran a romper alguna cosa o a rallarlos, aprendieron a afinar los oídos y en cuanto escuchaban el grujir de la puerta de entrada exterior se escondían en algún recodo o en medio de los coches, nadie podo verlos. De eso Héctor estaba convencido, pero aun así…

--¿Ustedes no estarán corriendo por el parquinq con sus patinetes? – la voz de mama era inquisitiva.

--Que no mama ¿Cómo quiere que yo...? --- le respondió con un aplomo inusual en el clavando los ojos en Miquel quien en aquel momento estaba ajeno a todo jugando con la tablet.

--Es lo que yo le dije al vecino de arriba que me increpó—continuó su mama—él hablaba de chicos que jugaban durante el día, debe haber algún vecinito que no se porta nada bien…

Y ahí quedó la conversación, pero Héctor fue consciente de que se habían acabado las carreras nocturnas con los patinetes. Lo más difícil fue hacérselo a entender a Miquel, dos días de pataletas, peleas y berrinches le llevaron a una determinación: seguirían bajando de noche al parquing, pero jugarían a otros juegos.

--Tu solo tienes que seguir paso a paso las instrucciones del plano--Héctor se sentía emocionado mientras miraba la cara radiante de su hermano. De hecho, no sabía que le daba más satisfacción. Si la preparación meticulosa del lugar o el ver la cara de emoción de Miquel cuando por fin encontraba el ansiado tesoro.

Durante el día, con la excusa de ir a tirar la basura o bajar a comprar alguna cosa que faltara en casa, aprovechaba para introducirse en el parquing y colocar en algún lugar no muy visible el ansiado tesoro. Este estaba compuesto a veces por algunas chuches, otras por juguetes que se habían mantenido durante años en el trastero y que Miquel ni recordaba.

En las horas tranquilas en las que Miquel se adormecía junto a María Elena, Héctor elaboraba un mapa utilizando para ello toda una gama de colores, tenía que hacerlo a conciencia teniendo en cuenta la dislexia de su hermano. Después escondía el mapa debajo de la almohada de Miquel, quien cada atardecer, en cuanto escuchaba cerrarse la puerta salía escopeteado en busca del mapa.

Hoy Héctor ha estado nervioso, ayer cuando estaban en plena búsqueda se dieron de bruces con la vecina del segundo quinta, una señora que camina de forma muy rara. Cuando los vio, les sonrió y les dijo:

-         --- Ir con cuidado.

Héctor no cree que le diga nada a mama, pero nunca se sabe…Piensa en la gran cantidad de libros que ha leído y que por este motivo entre sus amigos tiene fama de bicho raro. Sonríe pensando en como uno de sus libros preferidos: La isla del tesoro de de R.L. Stevenson le dio una idea que ahora hace feliz a su hermano y a el... 



jueves, 30 de abril de 2020

Convocatoria juevera para el jueves 30 de abril. La amiga Mag desde su blog LA TRASTIENDA DEL PECADO, nos invita a realizar un VIAJE (IM)POSIBLE. Este relato lo realicé al inició de comenzar con mi blog para otra convocatoria. Ahora lo he reescrito porque es un relato que me gusta especialmente y que te sumerge en el mundo del viaje a los sueños infantiles o puede que en el mundo de la psicoledia....




SIGUIENDO LOS SUEÑOS DE JULIAN Me llamo Lucy, mi pelo es oscuro, soy más bien bajita y no me gusta hablar con los adultos. Tengo ocho años, vivo en Liverpool y tengo pocos amigos, excepto uno de seis años que es especial, su nombre es Julián. Julián es callado y tímido como yo, su pelo es rubio a diferencia del mío, sus ojos son azules como el mar. Los míos van cambiando de color según hacia donde mire, por eso no tengo claro de qué color son. El día que nos escapamos de casa, perseguíamos un sueño de Julián, porque a veces los sueños se escapan y no queda otra que partir en pos de ellos. Escaparse fue fácil, lo hicimos mientras mama limpiaba la casa de Cintia, la mama de Julián. Los dos bajamos de forma sigilosa apretados a la baranda de las escaleras, abrimos la puerta y salimos. Cuando se persigue un sueño el camino ya aparece solo, no sé si es por intuición, fue lo que a Julián y a mí nos sucedió. En el país de los sueños, aunque no lo creáis, todo es más real que en nuestros países. Allí los dos somos soñadores y no nos cuesta compartir quimeras, aquí los dos somos de países diferentes, y cuando estamos en nuestras respectivas casas hablamos idiomas diferentes. Puede que sea por este motivo por el que a los dos nos gusta más aquel país, podemos ser iguales porque compartimos sueños y diferentes porque no siempre el camino que seguimos es el mismo. La pequeña barca que hace unos días, surcaba un mar de chocolate espeso, hoy se ha convertido en un barco de vela y navega en un rio lleno del zumo de mandarina del que tanto le gusta beber a Julián. El cielo turbio ayer de nata hoy es de mermelada de fresa. Yo y Julián, Julián y yo cogidos de la mano, superamos nuestros miedos siguiendo nuestros sueños. Subidos en un tiovivo de caballos multicolores, llenamos nuestras bocas de dulces y caramelos. Hoy solo encontramos tarta de malvavisco, la probamos y los dos hacemos un gesto de repugnancia.
– Que gusto más raro…. Surcamos un campo de enormes tulipanes rojos, azules y amarillos. Está oscureciendo y debemos volver antes de que Cintia y mama nos echen de menos. Nos subimos a un taxi de papel escrito con noticias. El taxi nos deja en la estación de tren donde los muñecos de plastilina que hicimos esta mañana nos piden los billetes para subir al tren. Cuando llegamos a casa de Julián, nos estiramos en la alfombra cogemos los lápices de colores y comenzamos a dibujar.

--Haré un dibujo para mi papa-me dice.

Yo al papa de Julián aun no lo conozco, mama dice que es músico y que está siempre de gira, por eso Julián lo ve pocas veces, aunque lo hecha mucho de menos. En el dibujo de Julián me veo yo con mis ojos de múltiples colores, estoy volando en un gran cielo azul.

--Son diamantes – dice Julián señalando mis ojos. Pero yo solo veo en los diamantes la luz de los ojos con que me mira Julián.  




* En el año 1967 The Beatles sacaron el algún St Peppers, uno de los temas causo una gran controversia, se trataba del tema Lucy in the Sky whit Diamonds, las malas lenguas decían que las iniciales de la canción LSD, hacían referencia a esta droga sintética que en teoría ayuda a viajar. La otra versión, la que dio John Lennon fue que esta canción la escribió después de que Julián su hijo de cuatro años le regalo un dibujo sobre un sueño. Yo ahora años después soy una contadora de cuentos universal y por lo tanto puedo corroborar que la historia real es la que explico John.