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miércoles, 29 de julio de 2020


CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 30 DE JULIO, ESTA SEMANA LA AMIGA MAG DESDE SU BLOG LA TRASTIENDA DEL PECADO, NOS INVITA A DENTRARNOS EN UN LABERINTO.




LABERINTICO

Cuando llegó a la casa por primera vez lo observó todo desde la inmensidad de sus ojos azules. El viaje se había hecho eterno sintiendo el vaivén del coche desde aquel habitáculo oscuro en el que le dijeron sus amigos que se escondiera. Por primera vez había sentido miedo de verdad hasta ese momento no había sido consciente de los peligros que lo acechaban. Una vez abierta la puerta del cubículo el temor a salir lo retuvo unos minutos más, los justos para darse cuenta de que no había escapatoria posible. Nunca había visto muros a su alrededor y ahora los veía perdidos en la inmensidad del cielo.

Los otros, no lo recibieron bien, los gritos y amenazas eran constantes por lo cual fue recluido en otro habitáculo con rejas. ¿Así que de eso se trataba? Lo habían metido en una cárcel sin que el supiera cual era el delito del que se le acusaba.
A ratos lo dejaban salir y una voz dulce lo invitaba a comer tratándolo con sumo cariño, pero el miedo seguía ahí cercenándolo por dentro. Sabía que no había sido bienvenido así que en cuanto tuvo la oportunidad se escapó. Recorrió la casa sigilosamente aprovechando que los otros dormían. Prefirió algún lugar estrecho, intuía que en los lugares oscuros era más difícil que lo encontraran y era posible que uno de aquellos lugares laberinticos lo llevaran a la puerta de salida y de esta a la calle.
Después de seguir espacios inhóspitos se dio de bruces con una especie de cuerda, solo tenía que seguirla ya que recordaba que alguien le había dicho que seguir los caminos más liados llevan siempre a una salida segura. Con sus pequeñas manos fue tirando del cabo principal adentrándose sin darse cuenta en un camino aún más oscuro que se iba estrechando hasta llegar a un punto en el que era imposible seguir. Intentó salir, pero ya era imposible girarse para hacerlo, fue entonces que el terror lo inmovilizó. Luchó con todas sus fuerzas y hasta gritó pero nadie parecía escucharlo, se rindió y entro en un sueño profundo.
--Dream cariño que susto nos habías dado….—la voz dulce lo despertó acompañada de múltiples caricias.
--Justo detrás del armarios escuchó una voz grave—Ya te dije que los gatos son imprevisibles…
* En poco tiempo Dream un pequeño gato callejero se adaptó a su hogar, los otros gatos de la casa lo aceptaron como uno más y el aprendió a superar sus miedos.

domingo, 26 de julio de 2020

CIERRE DE CONVOCATORIA AUNQUE CON RETRASO.



OS pido disculpas pero el no tener siempre el ordenador a mano lleva a escribir cuando se puede. OS doy las gracias por vuestras aportaciones ¡Hay que ver lo que da una foto de si! Gracias por sumaros y por leernos, buen inicio de semana y seguir pasando un feliz verano. Besos.

viernes, 24 de julio de 2020





LOS NIÑOS QUE MURIERON (MEMENTO MORI)


Durante años viví escuchando parte de la historia de mi abuela Vicenta a quien apenas conocí. Mi abuela paterna surge en mis recuerdos como una viejecita a quien le faltaba un ojo, una señora muy mayor de quien supe, sobre todo por ciertos comentarios de mi madre y porque mi padre siempre ante un plato de comida decía que nadie guisaba como su madre. Supongo que las actitudes, sobre todo de mi madre, me mantenían alejada de esta abuela, al igual que de esa parte de familia paterna que vivía en Membrilla y con la que no nos hablábamos. Yo nací la ultima de tres hermanos, mi padre era el pequeño de cinco, con una diferencia de años que iban del 1902 año que nació mi tía Gala y 1921 año en que nació mi padre Ramon.
En casa, a veces se hablaba de los hijos que murieron de mi abuela, yo notaba como si hubiera habido en ella una parte de descuido. Era como cuando a veces, ciertas personas hablan de las mujeres del tercer mundo diciendo eso de: es que no hacen más que parir hijos, total para que les vivan uno o dos...
Yo nací a finales de 1958 en plena pandemia de poliomielitis la cual se aferró a mi cuando tenia dieciocho meses. Dos mil niños no sobrevivieron a la polio en aquellos casi ocho años de vacunas negadas. Dos mil niños que se dice pronto. Pero lo que más recuerdo, son mis terrores de verano en los años sesenta y en un pueblo del interior. Los entierros de pequeños, el repiqueteo a glorias era algo normal en los veranos de calor. Las diarreas se llevaban por delante a miles de niños. Era espeluznante pasar por una calle y escuchar el llanto desesperado de una madre o ver pasar el coche funebre con un pequeño ataúd blanco, algo de lo más habitual.
Como digo mi abuela tubo seis hijos que llegaron a adultos, y un número que nunca me aclararon de niños que murieron. Decían que mi abuelo, tubo que incorporarse a filas e ir a la guerra de Cuba y que cuando regreso de cuatro hijos solo sobrevivió Gala, decían que en total mi abuela había parido quince hijos para que sobrevivieran esos seis, decían...
Hasta que en la familia surge un buscador. Un buscador es aquel que nace con el don de buscar en lo más profundo de la historia familiar, en principio para conocer, pero que en esa búsqueda recupera a los olvidados y con ello ayuda a sanar las raíces familiares y a allanar el camino de los que vendrán. En mi familia, este papel fundamental a surgido en la persona de Ruben el nieto mayor de mi hermana quien con solo catorce años no duda en buscar en lo más profundo de nuestra historia más desconocida: la de los Blanco y la de los Ramos, la rama paterna. Creo que ha llegado hasta 1730 en su búsqueda...
Y así, gracias a unos documentos antiguos conservados por una de mis primas mayores, salen a la luz aquellos niños que murieron. Ya no están solo Gala (la gran superviviente que sobrevivió a todos los hermanos llegando a los 103 años) y José, y Florencia, y Aurelia (quien murió en 1945 ya adulta) y Leovigildo y Ramón. En la historia familiar también aparecen unas ramitas precozmente cortadas: la primera Florencia que murió con cuatro años, el mismo año en que murió Brígida con dos añitos. También están los gemelos José Ramón y Juan Francisco que murieron con 18 días de diferencia y con solo siete meses y Leonor que nació años más tarde y murió con apenas un año. Personitas de mi familia, antecesoras mías y de Ruben. No os podéis imaginar la emoción que me produjo escribir estos nombres por primera vez hace unos días. Por fin tuve la certeza de que estuvieron aquí aunque su paso fue leve. No puedo imaginarme el dolor por el que pasó mi abuela, el dolor por el que pasaban miles de mujeres en aquellos años condenadas a parir hijos de los que solo sobrevivían con suerte la mitad. Son parte de nuestra historia familiar, en aquellos años incluso se les fotografiaba una vez muertos, era la única forma de conservar en el recuerdo la imagen de aquellos ángeles. Hoy mi homenaje va por esta abuela casi desconocida para mi y por esos cinco niños recuperados. Aunque no os conocí os quiero porque he podido recuperaros y ya formáis parte de mi.

miércoles, 22 de julio de 2020

Participantes convocatoria 23 de julio

Y LOS LUGARES RECÓNDITOS VAN LLEGANDO.....

OREGANO, SALVIA Y TOMILLO



ORÉGANO, SALVIA Y TOMILLO

La casa olía a orégano, era este el olor que se filtraba por cada rincón. En la cesta de la entrada proliferaba la salvia fresca y el tomillo en flor. Él tenía once años y ella nueve cuando se perdieron por el camino de Can Balca, cuando oscureció él apago su miedo con un beso y ella dejo de llorar, su incipiente amor quedo sellado con un ramo de orégano, salvia y tomillo, lo mejor que se podía encontrar por los alrededores. 

Diez años después se casaban en la ermita de Sant Vicenç desheredados de tierra pues ni él era hereu ni ella pubilla[i] comenzaron su vida en común con escuálidas pertenencias y una gran dosis de amor en una pequeña casa de pastores que les cedió un tío de ella.

Cada atardecer, se acercaban al camino de Can Balca y mientras el sol se escondía juntaban sus labios como aquel primer día cual promesa de amor eterno. Después vinieron los hijos; tres en tres años y la necesidad de partir ya que la poca tierra que poseían no daba suficiente para alimentar tantas bocas. Barcelona fue su destino en el barrio de Hostafranch, atrás quedaron los atardeceres de Can Balca y hasta los besos fueron escatimándose con el paso de los años, el trabajo duro de ambos los llevaba a cruzarse cual fantasmas por el piso, a veces el amor y la supervivencia son difíciles de compaginar pero ellos poco a poco lo consiguieron.

Cuando los hijos eran pequeños, casi cada verano hacían las maletas y se escapaban a sus adoradas montañas. Cada atardecer, compartían con los niños las vistas desde Can Balca, después los chicos crecieron y preferían quedarse jugando con otros chicos del pueblo la mayoría veraneantes como ellos. Pasada la adolescencia se acabaron los veranos entre montañas y los veraneos. Los intereses de los hijos eran otros y ellos trabajaron aún con más tesón para pagar estudios, y ayudar a los chicos en su emancipación. Después ya fue posible rehacer la antigua casa y escaparse y cultivar un amor que siempre estuvo allí, en los atardeceres de Can Balca y en los ramos de orégano, salvia y tomillo que en su pequeña casa nunca faltaron.

Sus planes de instalarse definitivamente en la casa una vez jubilados se fueron al traste por el cuidado de los nietos. Demasiadas horas de trabajo las de los padres, muchos conciertos, conferencias, necesidad de estar solos para mantenerse como parejas, pasaron a ser como una telaraña invisible que unía la familia por ellos creada. Hasta que los años comenzaron a pesar y la memoria de ella empezó a deshacerse cual nubes después de la tormenta. Fue cuando los hijos les hablaron de un lugar ideal: una residencia para la tercera edad, recién construida en su barrio.

No fue difícil volver, la mirada perdida de ella lo estaba pidiendo a gritos. Por primera vez hizo oídos sordos y se olvidó de los hijos. Ella era su mundo, su vida, su amor y ahora más que nunca necesitaban Can Balca.

Construyo un pequeño jardín a una vera del camino donde entre flores resaltaba el orégano, la salvia y el tomillo. Coloco en uno de los lados dos viejas sillas de plástico, la vida en la ciudad no los había hecho especialmente ricos pero ¡les había robado tanto!

Y ahora cada atardecer se les ve caminar incluso en los días de lluvia hacía su lugar en la vida. Saben que no les queda mucho, que falta poco para que marchen para siempre, que de ellos solo quedaran dos viejas sillas de plástico situadas en un lugar remoto entre el verde de Can Balca.



[i] La tradición catalana otorgaba le herencia de las tierras y propiedades solo al hijo mayor (el hereu) si en la familia no nacían varones, la herencia pasaba a la hija mayor (la pubilla). Lo normal eran las uniones de hereu y pubilla con el fin de agrandar el patrimonio. La suerte de los hermanos posteriores era la de buscarse la vida o en el caso del segundo hijo hacer votos de sacerdote.

domingo, 19 de julio de 2020

CONVOCATORIA JUEVERA: LUGARES RECONDITOS

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 23 DE JULIO.


La verdad es que esta semana voy despistada, si no llega ser por las amigas Monica y Myriam se me va el santo al cielo, la culpa es de estos días confusos y de mis vacaciones. En uno de los lugares que he visitado dentro de la comarca del Ripolles en Cataluña, en mis paseos matinales me encontré con algo insólito: en un camino de bosque dos sillas colocadas en un lugar cuidadosamente cuidado y lleno de flores y de hierbas aromáticas. El lugar era un lugar agrestre de ahí que surgieran en mi un montón de preguntas. Como sé que unas fotos pueden avivar  la imaginación, mi propuesta de este jueves va por ahí. Así que ya sabéis; hilvanar un relato, poema, historia....Y si es posible seguir las normas de Tésalo: escribirla en 350 palabras o menos, enviarme los enlaces entre el miércoles por la noche al viernes por la noche.
EN UN LUGAR RECONDITO.



jueves, 9 de julio de 2020

El camino

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 8 DE JULIO, LA AMIGA MYRIAM DESDE SU BLOG AMORES Y RELACIONES, NOS INVITA A ESCRIBIR SOBRE CAMINOS Y SENDAS...




EL CAMINO

En la oscuridad de la noche intentaba sumergirme entre neblinas. Conseguí, que una vez cruzadas estas, apareciera ante mi el camino cientos de veces recorrido.
Así, cada noche me adentraba en el con mis pasos titubeantes y conseguía la paz que el día con su incertidumbre y sus noticias tortuosas no podía ofrecerme.
Nunca llegué a comprender el porque de ciertas prohibiciones, porque era posible desplazarse cada día cual zombis hacia el supermercado, en el cual inexorablemente íbamos a cruzarnos rostros cubiertos por el miedo en forma de mascarillas. A mi, me costaba respirar entre cartones de leche o productos de limpieza. Mientras mi camino, el que yo realmente deseaba recorrer, estaba allí cerca y a la vez lejos de mi alcance.
Fue así como empezó todo. Como aquel camino cotidiano paso a formar parte de mis noches. Los casi ocho kilómetros de camino que bordea el lago, los iba resiguiendo. Cada margen, cada recodo, cada piedra...sus arboles dispersos a uno y otro lado las mirabelles tempranas, el hipericon, las bellotas dispersas por el suelo...En mi camino por instantes se habían mezclado las estaciones dentro de una primavera de prohibiciones. Quedaban en mi sus olores, el canto del petirrojo, los golpes acompasados del pájaro carpintero o el croar intenso de las ranas.
Era asi como conseguía sumergirme en un sueño reparador dejando atrás por momentos la pesadilla de miles de infectados por una pandemia inexplicable con miles de muertos.
Mi camino, diferente y a la vez semejante a aquellos otros caminos que recorría en mis noches de infancia y hospital, tenía para mi el mismo efecto balsámico. Nunca fue tan bello ni tan real como en aquellos días grises, el camino que voltea el lago de Banyoles.