miércoles, 21 de septiembre de 2016

ENTRE TEMPESTADES


Salió de casa intentando que el viento no la arrastrara, a lo lejos y entre nieblas logró apenas vislumbrar la luz del faro, giro la esquina hacia la derecha y como había hecho ya cientos de veces enfilo sus pasos hacia la blanca iglesia del pueblo, empujo la puerta  como si se tratara de un acto reflejo, se arrodillo ante la cruz y comenzó a rezar.

Marina entre tempestades, si es que de alguna forma podía resumirse su vida desde el día en que conoció a Jesús. Hacía dos años ya que dejo su ciudad para vivir junto a él en aquel pequeño pueblo a la orilla del mar.

Jesús entre dos amores, el mar y Marina, no sabía a cuál amaba más. Su infancia entre barcos de pesca, salitre en el pelo, salitre en la piel. Esperando el despuntar del día para escaparse de los brazos de Marina y lanzarse en su barca a los brazos de su otro amor: el mar.

Marina rezando y temblando en la iglesia, siente un terror inmenso cuando llega la tempestad. Reza y no piensa, o al menos eso intenta, porque sabe que con el pensamiento también se puede pecar.

Y su piel esta desnuda sin él, y cada uno de sus poros se abren deseándolo a cada instante, Jesús y su olor salvaje de mar, Jesús y sus besos salados, Jesús y su cuerpo ardiente…..no puede pensar en eso mientras reza, pero piensa y siente y un escalofrió le recorre la espalda sintiendo sus caricias mientras a lo lejos se escucha el rugido del mar que hoy parece tan enfadado que es capaz de robarle a su amor.

Escucha el viento empujando con fuerza el tejado de la iglesia  mientras Marina reza y suplica a ese otro Jesús, para que el vuelva.

-      - No puedo vivir sin su piel, es que sin él me moriré….

Y mira los ojos entornados de aquel Jesús crucificado y ve en él un halo inmenso de comprensión.

-      - A pesar de mi divinidad, yo fui hombre – escucha Marina, ¿o es su mente?



Noche de tempestad, justo cuando amanece se apacigua el estrépito del mar, el viento se torna brisa y ahora sí, Marina corre junto a las mujeres que esperan en la playa. Poco a poco las barcas van llegando y a lo lejos lo ve llegar a él que agotado y feliz le extiende sus brazos.

Llegando a la pequeña casa, apenas cierra la puerta, sabe que después de noches como aquella la mayor tempestad comienza ahora, Jesús envestido de mar, la acaricia, mientras ella recorre cada rincón de la piel de el con su lengua, con los ojos cerrados, se deja llevar, cuando el entra en ella, Marina va sintiendo dulcemente las ráfagas del mar.






14 comentarios:

  1. Precioso, Moli. Has dibujado un mar lleno de tormentosas y sensuales sensaciones. El titulo nos sugiere una situacion peligrosa I revierte en un reencuentro placentero y feliz. Un abrazo.

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  2. Un hombre que vive entre el mar y una mujer llamada Marina. Un hallazgo. Bien contado.

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  3. Maravilloso relato. Y es que las tormentas de los sentimientos, también terminan con esa plena claridad del deseo consumado.
    Enhorabuena, amiga.
    Un beso.

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  4. Muy bonito tu relato. Cuanta gente suele esperar con el corazón en un puño a que sus seres queridos vengan a casa en días de tormenta. Has transmitido esa ansiedad y el alivio posterior a la perfección.
    Un saludo.

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  5. Muy bonito tu relato MOLI, como dice Demo, muy bien contado.

    Un beso grande.

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  6. Una tormenta muy sensual, a veces estas tormentas son peores que las otras.
    Me gustó mucho Inma.

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  7. Una tormenta muy sensual, a veces estas tormentas son peores que las otras.
    Me gustó mucho Inma.

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  8. Has sabido plasmar muy bien la intensidad de la tempestad en el mar, la intensa angustia que siente Marina y la intensidad del encuentro cuando ya todo ha pasado. Te felicito, me ha gustado mucho.
    Un beso

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  9. Bueno, esa tempestad acabó bien, el mar se lo devolvió y pudo amarlo con todas sus fuerzas.
    Me gustó tu historia.
    Un abrazo

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  10. Mucho leo en este relato, desde ese mensaje del más allá que recibe a esa imagen del hombre que tras sufrir encuentra el placer, o esa mujer que al fin libera su cuerpo...
    Me ha gustado mucho.
    Besos.

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  11. ¡Uau! qué final tan poéticamente sensual... "las ráfagas de mar".
    Un cuento divino, sacado de la vida misma, y narrado con maestría, sencillez y hondura. Me ha encantado; eres muy buena escribiendo.
    Un abrazo
    (aunque tarde me he sumado a tu propuesta. Me ha atrapado esta palabra).

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  12. Wowowowowowo Molí... qué maravilla!!! ...el mar y él ...son de las tempestades que una enfrenta con mucho más que gusto!

    Besos.

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  13. Intensa historia de amor envuelta entre ráfagas tempestuosas de pasión y miedos. Muy buen relato.
    Un abrazo

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  14. Llamándose Marina el mar la ama...
    Sensual texto, como una oración.

    Un beso enorme.

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