LA NINA[i]
La elegimos de tela y con un vestido de color violeta
precioso, unos rizos negros con algunos lazos del mismo color y unos ojos
azules que sobresalían con cierta gracia de una cara pecosa construida con un tejido
duro cual cartón. La muñeca era preciosa, Ana y yo no pudimos hacer mejor
elección…
Jugaba con una toalla vieja entre los brazos mientras su
madre le daba un descanso con los dos hermanos pequeños. Carmen con cinco años
era la mayor, pero ya tenía traza cuidando a los hermanitos mientras su madre
trabajaba en el campo o en la bobila[ii]
recién construida. Era curioso de que la niña cuando no se hacia cargo de
criaturas de carne y hueso jugara con tanto empeño a cuidar a ese bebe
inexistente pero que para ella era real.
--Una nina mare, jo vull una nina…[iii]
Pero la madre la ignoraba, bastante tenía ella con un marido
haragán y con un hijo por año. Los hermanos siguieron llegando hasta un total
de seis, pero ella continúo siendo la única niña en la casa, niña que llevaba
en sus espaldas el trabajo de una mujer.
Joan entró a la bobilla con seis años, a Pere lo enviaron a
cuidar vacas con cinco, Francesc también con cinco ayudaba en la masovera y así
uno a uno fueron yéndose hasta que al final quedo solo ella y el pequeño Pep.
Cada noche, cuando su madre llegaba de la bobila ella ya
tenía un trabajo como acompañante para dormir con su tía y madrina. Las cual económicamente
vivía mucho mejor que ellos; los pobres… Así cada noche se despedía del
hermanito escuchando los gritos desgarradores de este:
--Vull la teta! Vull la teta![iv]
Y es que el pequeño no quería saber nada de aquella madre
cansada incapaz de jugar con él y cantarle canciones como hacía la tata.
Todo esto me lo contaba casi sesenta años después y con lágrimas
en los ojos.
--Es curioso- me dijo—porque yo siempre deseé una nina con todo
mi corazón e incluso pude comprender que mi madre nunca podría comprármela. Lo
que nunca comprendí fue porque aquella tía rica y bien situada nunca pensara en
regalármela…
Era el día de su setenta cumpleaños y nos presentamos en la
vieja casa con un pastel y una caja enorme. Carmen deshizo el lazo de la caja
con sumo cuidado, con el mismo con el que fue desenvolviendo la caja. Y allí,
ante sus ojos estaba la nina más preciosa que jamás pudo soñar. La abrazó
emocionada mientras de sus ojos las lagrimas no cesaban de rodar. Se que ese
momento permaneció en su memoria hasta su último aliento años más tarde,
siempre cuidó y habló de aquel sueño retrasado que por un tiempo de devolvió parte
de una infancia que nunca tuvo.
[i] Muñeca en catalán
[ii] Gran horno donde se cocían piezas de cerámica o barro, también mahones para la construcción y ladrillos…la imagen de una bobila suele ser la de una o dos grandes chimeneas como la que muestra la fotografía.
[iii] Una
muñeca madre, yo quiero una muñeca.
[iv] Quiero
la tata, quiero la tata! Como se le dice a la hermana.
Que dulce y tierno tu relato, Inma! Fiel reflejo de la fotografía que es preciosa también! Y es que si hay algo que nos persigue durante toda la vida, incansablemente, son las carencias y deseos no cumplidos de cuando éramos niños! Un petó ben gros!
ResponderEliminarQué tiempos tan duros y qué triste infancia la de la niña y la vida de esta familia de la que nos relatas tan maravillosamente. Ya la foto me produce escalofríos, más con tu relato. Hermoso gesto el de la muñeca como regalo de cumpleaños.
ResponderEliminarUn abrazo.
Con tar una historia con esa sensibilidad emociona. Así fueron los tiempos de duros si cabe pero el corazón toma nota de cada segundo y se revela...
ResponderEliminarUn saludo
Entrañable historia a partir de esa imagen tan dolorosa, tan demostrativa de la carencia de tantos olvidados. Un gusto leerte, molo. Un abrazo
ResponderEliminar¡Pero qué historia tan bonita! Está llena de ternura y humanidad.
ResponderEliminarAbrazos.
¡Como no se le ocurrió a la tía rica comprarle esa muñeca! Como he sentido esa trsiteza en el texto.
ResponderEliminarLa imagen encoge el corazón, pero tú lo has resuelto con un sentir profundo y hermoso a pesar de lo que implicaban aquellas vivencias en una época muy cruda.
ResponderEliminarEmotivo y tierno ese momento en el que la vida le ofrece lo siempre soñado…
Me ha encantado, querida amiga.
Un verdadero placer…
Abrazo grande, y muy feliz día 💙
Qué bonito Molí y qué buena acción, seguro que fue su mejor regalo en la vida y nunca lopodrà olvidar, igual que vosotros tampoco olvidaréis la alegría que sentisteis al hacérselo.
ResponderEliminarBesos
Triste y emotiva historia.
ResponderEliminarUn placer de lectura.
Besos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarTiempos duros de guerras, penurias y carencias captados con mucha sensibilidad en imagen y palabras. Tiempos que no debemos olvidar que existieron. Tiempos que nos has hecho traer a la luz en esta convocatoria anfitrionada por ti. Besos, Inma
ResponderEliminarentrañable relato escrito desde los sentimientos más nobles que como ser humano tienes, tu manera de escribir es perfecta muy clara y directa y el relato de esa niña a la que la robaron de alguna manera de infancia, como a tantisimas más es precioso en su desgarro. Un abrazo
ResponderEliminarQué historia más bonita y a la vez triste, duele el corazón.
ResponderEliminarUn abrazo.
Inma, un relato con una intensidad que casi se puede tocar. Lo triste de todo , es que actualmente, todavía se fotografían niñas en la misma situación. Los tiempos cambian ( dicen), pero hay situaciones que lamentablemente continúan repitiéndose. Un abrazo.
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