Páginas

miércoles, 21 de septiembre de 2022

 



ICARO

Reconozco sus formas desde el inicio de la calle, cuando ellos viene ya por la mitad.  Está mañana barriendo encontré una de las últimas pelotas escondida detrás del sofá. Me produjo un no se que de nostalgia mezclada con un halo de tristeza per aquel objeto inerte y abandonado a su suerte, cuando la mayaría de sus precursoras habían dado el máximo de si como para acabar destrozadas. He colocado la pelota en la caja de las cosas nuevas y abandonadas, la cual cada día se va haciendo más pequeña.

Ícaro, volaba al viento persiguiendo alocado un palo recién lanzado. Ícaro que corría desesperado tras nuestra antigua Renault Kangoo cuando enfilábamos el camino de Vilert. El mismo Ícaro que no hacía tanto perseguía las ocas del vecino y el que a pesar de todo no tuvo problemas para adaptarse a una vida menos salvaje y más sedentaria.

Hace tiempo que camina cogido a la correa sin una sola queja y aunque aún es capaz de marcar el paso, hay días en los que nos toca estirar de él. Sus recorridos son cada día los mismos: por la mañana, salir a comprar el pan y regresar con una respiración rápida y cansada que requiere un sueño reparador. Una corta salida por la tarde y otra más corta aún cuando oscurece. Justo hace un mes que algunos días sufre de incontinencia por lo que durante la noche lleva pañal. Es curioso ver como la vida parece irle al revés que a un bebe humano.

Ícaro camina absorto ante mi presencia, hace dos años hubiera fijado sus ojos en mi y hubiera estirado con fuerza de la correa para una vez a mi lado llenarme de ladridos alegres y de lametones. Ahora me verá justo cuando llegué a mi lado y sé que cuando yo lo acaricié, suavemente lamerá mi mano como una especie de agradecimiento por estar aquí esperándolo, cosa que hago desde hace unos meses.

Y es que Ícaro, a pesar de esas cosas típicas de la edad que se triplica en el caso de los perros, aún es el fiel guardián de Antonio mi marido quien tiene otro tipo de envejecimiento. Ícaro, si todo continua más o menos igual, aún es capaz de regresar a casa sin perderse, cosa que no siempre sucede con su compañero humano.

Mientras se van acercando, veo a mi vecina pasear con su cachorro recién adoptado. Y pienso que yo con mi edad, con mis achaques y con esta necesidad de tranquilidad constante, sería incapaz de comenzar a lidiar de nuevo con una pequeña bola de energía como esa. Y es que la vida, con su extrema sabiduría parece poner a cada ser vivo donde le corresponde por edad.

sábado, 17 de septiembre de 2022

 CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 22 DE SEPTIEMBRE.

Bueno después de unas semanas alejada de los jueveros, enfilo de nuevo el camino del otoño con muchas ganas de escribir, pero sobre todo de volver a encontrarme cada jueves con vosotr@s. Y hablando del otoño y como este se ha tomado como sinónimo del final de la juventud yo quiero ir un poco más allá y os invito a escribir sobre ese camino que nos lleva al invierno de la vida. Vuestros relatos, cuentos, poesías... pueden hablar de vosotr@s  mismos, de otras personas o animales, que es eso de la imaginación todo se vale, así que ya sabéis,  os invito a escribir sobre:

ENVEJECER



Siguiendo las normas de Tesalo intentar no superar las 350 palabras....




miércoles, 27 de julio de 2022

CRUCE DE CAMINO

 CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 28 DE JULIO, ESTA SEMANA LA AMIGA MONICA DESDE SU BLOG NEOGEMINIS, NOS INVITA A ESCRIBIR SOBRE....

ENCUENTROS 


CRUCE DE CAMINO

Me crucé con él una mañana de domingo, yo bajaba las escaleras tranquilamente y él subía atolondrado con la capucha de la sudadera tapándole parte del rostro, pero aún así pude conocerlo. Lo que vino después fue lo inesperado, una señora de una cierta edad gritando en la puerta de mi edificio:

--¡Que me acaba de robar la cartera! ¡Que acaba de entrar! ¡Qué tienes que haberlo visto!

Tuve claro que era en el primero, desde que llegó aquella familia siempre sucedían cosas extrañas, pero nunca habían llegado hasta ese punto. Tener como vecinos a una familia de quinquis siempre te acaba poniendo en compromisos.

¿Y ahora que hago? – recuerdo que pensé, llamar a la policía no es cosa fácil cuando convives con ellos dos pisos por debajo del tuyo. Fue una de las veces que me saltó la vena criminológica, no me quedaba otra que aplicar la criminología critica in situ.

--Venga señora—recuerdo que le dije—que esto lo arreglamos en un periquete…

Llamé a la puerta sin titubear y al instante el padre, primo, cuñado o lo que fuera, porque en aquella familia nada se podía dar por contado. Me abrió la puerta.

--Mira, oye – le dije bajando la voz—que está señora dice que le acaban de robar la cartera, a ver si lo podemos solucionar…

Entró adentro y salió con la cartera en la mano.

--¿Es está? – le pregunté a la señora

--Si, pero falta la tarjeta de crédito…

--Mira a ver si se te ha olvidado dentro… --vuelvo a decirle

Él regresa adentro y vuelve con la tarjeta. Cuando la señora se va, ya tranquila, simplemente le digo, después de darle las gracias.

--Oye que me parece que habéis elegido un mal sitio para dedicaros a estas cosas… que aquí todos nos conocemos y al final acabaran echándoos de este lugar.

--Ya sé, ya se… -- me dice él—pero es que ha sió el Jonathan que ya sabes que no está mu bien del coco…

Conozco a Jonathan de vista y se que tiene alguna discapacidad psíquica, la suficiente para tener claro que es la única alma noble que había aquel piso y que también es incapaz de robar.

--Bueno, yo he visto a otro…- le digo para que sepa que no me chupo el dedo—uno que debe rondar por los dieciséis…

--Que no, que te equivocas…

Lo miro ya seria, y entonces me dice medio atolondrado.

--Vale, no es el Jonathan, es el sobrino de mi mujer, que bastante tengo yo con aguantarlo…pero que conste –añade—que ese chaval aun no ha cumplido los catorce…

Joder—pienso—estos quinquis se conocen mejor el código penal que yo misma, vamos es que no se les escapa una…

La historia tiene continuación, también hay muchísimas anécdotas más de aquellos años. Durante los seis años que conviví con ellos me lo tomé con filosofía, de alguna forma tenía que agradecerles que gracias a ellos estaba realizando unas de las mejores prácticas de criminología que nunca me hubieran proporcionado desde la UdG (Universidad de Girona).

 

 


miércoles, 20 de julio de 2022

CALIENTE, CALIENTE QUE TE HIELAS...

 CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 21 DE JULIO ESTA SEMANA LA AMIGA MAG DESDE SU BLOG LA TRASTIENDA DEL PECADO, NOS INVITA A ESCRIBIR SOBRE .....

CONTRASTES



CALIENTE, CALIENTE QUE TE HIELAS…

Le pareció que la luz de la pasión ya no danzaba como antes, que ese valsar acompasado estaba perdiendo parte del ritmo. Ya costaba algo más que se encendiera la llama, o escuchar el crepitar del fuego en sus oídos.

Desde hacía unos meses que lo habían probado todo, el kamasutra se les quedaba corto. De hecho, la que luchaba por mantener constantemente la chispa era ella y la cotidianeidad de una relación en la que no se producían cambios estaba arrastrando sin piedad parte de la pasión.

Solo Agnes, la amiga y confidente, podía sacarla de aquel atolladero, el largo historial sexual de la amiga era más que suficiente para que las ideas siempre surgieran.

Ese día no perfumo la habitación; el sexo a sexo tiene que oler. Tampoco puso velas para crear un ambiente en penumbra; las posturas sexuales y los gestos del otro son ya un aliciente más que suficiente para llegar al clímax, y si seguía los consejos de la amiga ese mediodía iba a saltar fuegos artificiales.

Cuando el llegó, ella ya lo esperaba desnuda, a pelo como le habían dicho, sin insinuar… le arranco con fuerza la camisa, siguiendo por los pantalones. Un revoltijo de ropa quedo en un rincón de la habitación sin orden ni concierto. Con pausa, pero sin prisas puso en el miembro eréctil de el una buena cantidad de lubricante, tipo caramelos Halls, pero este con efecto extra caliente. Dejo caer otra cantidad considerable en su vagina y aunque aquello comenzó a arder como un averno, ignoró los lamentos de el y los suyos propios porque no quería perderse la segunda parte. Después de unas cuantas embestidas, en medio de un calor sofocante que les crepitaba con furor en ambos sexos, ella lo hizo apartar de golpe mientras él saltó de la cama en la búsqueda desesperada de un chorro de agua que le hiciera calmar el ardor. Fue entonces cuando de al lado de la cama, ella acercó una hielera toda llena de cubitos de hielo. Con una cierta maña introduzco dos cubitos en su vulva y arrostró a él para que volviera a penetrarla. Del ardor del clima sahariano a la Antártida solo había un paso y este lo acababan de dar los dos.

No hubo orgasmo, y casi casi acaban los dos en el hospital con quemaduras ¿por calor? ¿por congelamiento? Nunca se supo, porque en el súmmum del contraste sexual que tan explícitamente le había explicado su amiga no tuvieron en cuenta la gran experiencia de la otra con el sexo duro. Tampoco ella tuvo en cuenta la gran sensibilidad a nivel emocional de su pareja quien con poco ya se saciaba, mientras ella era más de experimentar. Un contraste de caracteres que los había unido, por lo menos de momento. Lo ultimo que han sido capaz de experimentar ha sido el sexo con los caramelos Halls por medio y es que la menta sin más acompañamiento ya es un buen contraste de por si.








miércoles, 13 de julio de 2022

 Y LAS PÁGINAS 29 SE VAN PUBLICANDO.....






























 



LA PÁGINA 29 – LA BUSQUEDA
 

A veces, sobre todo en primavera, íbamos de noche con katiuskas y una luz de carburo. Como casi no se veía yo olfateaba como si fuera el perro de caza del abuelo, pasaba las manos por las plantas húmedas y sentía todos los sonidos: el silbido de las lechuzas, el tric trac de nuestros pasos, la ramas y hojas que movía el viento…

Esas noches posteriores a la lluvia eran las mejores ya que conseguían crear en mí un halo de misterio y entonces no importaba para nada el riesgo de los resbalones, ni el hecho de que después de unas horas, inexorablemente mi ropa estaría completamente empapada. Creo, que el juego en sí, lo inventó hacía algunos años el tío Paco, eran aquellos años en los que la televisión se veía en blanco y negro y en los que solo había dos canales.

Según mi padre, no hay nada mejor que el aburrimiento para avivar la imaginación y es que según el los niños de ahora la tienen muy dormida. Yo también lo pienso cuando veo a mis dos hijos pegados a la pantalla del móvil incapaces de inventarse juegos como aquellos.

Cuando regreso a aquellos años de mi infancia, cuando me veo sumergido en el silencio, cuando aparecen los primeros trazos de lluvia incipiente, no puedo evitar revivir aquellos momentos. Es entonces cuando regreso a los veranos en el camping Las Ballenas situado en la comarca del Garraf. Cuando veo a todos extendiendo las tiendas, con la finalidad de pasar allí todo el verano. Con mi imaginación logró hacer el largo camino por los acantilados llegando exhausto a nuestro pequeño paraíso y bañarme como lo hice en aquellos días cientos de veces, regresando agotado a la hora de la comida.

Pero uno de los recuerdos que más me reconforta, es el que me lleva a los días de lluvia, encerrados en la tienda de Alicia que era la más grande y jugando sin parar partidas de cartas. Aunque lo mejor venía a la noche, cuando ya la tormenta había pasado. Entonces nos enfilábamos por el bosque con todos los sentidos bien abiertos en busca del monstruo atolondrado. Quien encontraba la primera pista perdida de un personaje al que nunca llegamos a ver realmente. Posaba su dedo índice sobre los labios en un rictus de silencio, ya que el sigilo era nuestro escudo. Seguíamos caminando ya nerviosos con la sana esperanza de encontrar a aquel que en su camino perdía zapatos, calcetines, camisetas y jerséis.

Sabíamos que había acabado el juego, cuando ante nosotros aparecía una caja con chuches: chicles de bola, caramelos Sugus, bolsas de kikos y de pipas. Entonces bajábamos en tropel, cantando alegres por haber logrado conseguir aquel tesoro. Éramos felices con tan poco que no imaginábamos que en los años siguientes, las generaciones posteriores a la nuestra no lograrían aquella felicidad aún y teniéndolo casi todo.



* Parágrafo de inicio extraído y traducido del catalán de la página 29 del libro LA DRECERA (El atajo) de Miquel  Marti y Serra. Uno de los mejores libros que he leído este año, altamente recomendable por la sensibilidad con que está escrito. Deseo fervientemente que sea traducido al castellano para que podáis disfrutarlo.