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miércoles, 22 de mayo de 2019

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 25 DE MAYO LA AMIGA MAG DESDE SU BLOG LA TRASTIENDA DEL PECADO, NOS INVITA A ESCRIBIR SOBRE EL NOMBRE OCULTO






INBLABE

Siempre creí que estaba a merced de los caprichos de mi madre, ¿Por qué Dios de todas las madres del mundo hubo de tocarme a mí una voluble y caprichosa?

Cuando nací por lógica y tradición era Julia el nombre elegido para mí, un nombre precioso por cierto y que era el mismo nombre de mi abuela materna, pero no…..Mi madre dijo que ya estaba harta de que otros eligieran por ella, que mis hermanos mayores ya llevaban los nombre de los abuelos y que ella ya había pensado un nombre para mí. Así pasé a llamarme Inblabe un nombre casi impronunciable que en quechua significa “hija del sol”.

Y no es que mi madre fuera una indómita viajera que se hubiera desplazado a engendrarme a un rincón recóndito de los Andes, no, nada más lejos de la realidad. Mi madre casada a tiempo con un señor muy serio vivía entre Sevilla y un pueblecito de Valladolid, el pueblo del que era natural mi padre.

Así que imaginaos el panorama, una niña como yo nacida al inicio de la democracia donde parece que todos los nombres eran permitidos después de la gran represión, compartiendo colegio con Yesica, Samanta, Davinia, Jenifer, Jonathan y Paco (a este último lo mirábamos con recelo por tener un nombre de lo más extraño).

Con este nombre impronunciable es lógico que, siguiendo el consejo de Margarita la mama hippie de Samanta, pasara en poco tiempo a llamárseme Indi (creo que es un tipo de música que escuchaba mucho la mama de Sammy). Por lo menos habíamos logrado adecentar mi nombre y que el resto de los niños no se quedaran encallados y tartamudeando a la hora de nombrarme.

En casa continué siendo Inblabe porque mi madre nunca da su brazo a torcer y Indi para amigos y conocidos. Tampoco es difícil imaginar que con este nombre mis juegos preferidos fueran aquellos en los que emulábamos a los indios y en los que yo la hija del sol era la jefa indiscutible. Aquellos juegos de siux se acabaron de golpe aquel día en que danzando alrededor de una hoguera se extendió el fuego hasta el pajar de Cosme. La reprimenda fue tal que cambiamos los juegos de indios a imaginar que viajábamos en una nave espacial construida de tal forma que era posible aterrizar en el mismo sol, mi padre.   

viernes, 17 de mayo de 2019

CONVOACATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 16 DE MAYO, ESTA SEMANA EL AMIGO PEPE DESDE SU BLOG DESGRANANDO MOMENTOS, NOS INVITA A DESPISTARNOS......

DESPISTE

                                                                   Desesperada desandando el camino,
                                                                   Enfadada conmigo misma,
                                                                   Sofocada por los nervios,
                                                                   Pulso desbocado casi arritmico
              Pensando en el tiempo que perd  I
                Lanzando mis pies en zancazo  S
 Bajando el sudor cual lágrimas de Pierro T
              Llegando más de dos horas tard  E




domingo, 12 de mayo de 2019

CIERRE DE LA CONVOCATORIA


Casi me olvido de cerrar, pero al final estoy aquí. Agradezco vuestra participación y la belleza de vuestros relatos. Hemos podido reflexionar sobre algo que esta en la misma esencia humana. Os invito a participar el proximo jueves el anfitrión sera el amigo Pepe desde su blog DESGRANANDO MOMENTOS



miércoles, 8 de mayo de 2019

Y LOS RELATOS CON FE VAN LLEGANDO...........








                               MAR
                          MYRIAM
                       NEOGEMINIS





CUESTIÓN DE FE



Vuelvo a estar sentada frente a la imagen de Saint Pierre siguiendo la impetuosa fuerza de su dedo en alto. Mis labios se mueven en lo que parece una plegaria, solo yo le hablo, solo yo puedo hacerlo ahora….

En las imágenes de mi infancia me veo justo en el mismo lugar siguiendo con atención los labios de Carmen, mi abuela materna. La observaba intentando entrar en aquel estado de concentración, en aquel mundo desconocido para mi, hija de ateos. Mi madre respetaba mi pasión por seguir a la abuela a la iglesia de Ceret, el pueblo donde año tras año pasaba mis veranos.

Sabia pocas cosas de aquella abuela española, a veces me costaba comprender sus palabras dichas en un francés bastante básico donde entremezclaba palabras en catalán y en castellano. Pero en una de esas noches de confidencias de adolescente me explicó algo que nunca antes había compartido, el deposito de ese legado quedo en mí, es por eso que siempre regreso frente a Saint Pierre y más ahora que solo yo soy la memoria viva de la familia.

La abuela, según me contó, llegó a Ceret el otoño de 1938 huyendo de una guerra atroz.  Nacida en un remoto pueblo andaluz, un día se escapó del pueblo siguiendo a su amor: Pedro.

-         - Las mismas palomas blancas que me iluminaron para marchar, se tornaron palomas durmientes el día que comenzaron los tiros. - me dijo.

Pedro y mi abuela vivieron su amor en Barcelona, el implicado políticamente en los movimientos de la CNT, el sindicato anarquista. Ambos no dudaron en coger las armas con tal de seguir juntos. Juntos dispuestos a morir con la fe de conseguir un mundo mejor, porque nunca habían creído las promesas de esa vida de después que quedaba en las manos de un dios en los que ninguno de los dos creía.

-Lo veíamos venir, pero no queríamos verlo……- me dijo ya con lágrimas en los ojos- cuando Pedro fue hecho prisionero solo intercedió por el su tío, un obispo que vivía protegido en la zona nacional, el precio a pagar era caro, pero a cambio el seguiría viviendo protegido en el seminario. Y allí no se sabe cómo ni porque apareció aquella fe de la que tanto había renegado.

De rodillas ante la imagen de Saint Pierre una joven mujer busca respuestas. Una nueva vida crece en ella, Pedro su amor desde la infancia nunca lo sabrá, porque a pesar de todo el podrá seguir viviendo, mientras que sus compañeros morirán por miles ante las tropas nacionales.

-No conocía ni una palabra de francés – me dijo- por eso cuando sentía aquel tono dulce en la iglesia, me imaginaba a Pedro susurrándome al oído palabras de amor de aquellas bellas. Y yo cada día en la iglesia renovaba mis votos de amor ante el santo que mira hasta dos años después no supe que también se llamaba Pedro, pero en francés….

Mi madre siempre me explico que su padre murió en la guerra, que fue uno de aquellos fusilados al que ella no pudo conocer ni en foto. Yo si pude ver su foto el día que murió aquel cura que por sus obras y condición podía haber llegado a obispo pero que prefirió hacer su apostolado en una pequeña iglesia de un barrio obrero. A través de su foto pude ver de quien heredé mis ojos verdes intensos.

Vuelvo a estar sentada frente a la imagen de Saint Pierre, siento a la abuela a mi lado en esa silla vacía. Sé que él está escuchándonos como siempre lo hizo y que de alguna forma hace que mi vida sea menos difícil. Mi hija juega en la plaza, la llamo y me abraza, puede que algún día le hable de mi legado, de momento prefiero que crezca sin dioses ni dogmas, creo que con mi amor tiene suficiente.







sábado, 4 de mayo de 2019

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 9 DE MAYO.
Esperamos el amanecer de cada dia, o el milagro de una recuperación. A veces pedimos en una plegaria, otras deseamos con ahínco. No desistimos y seguimos adelante aunque el viento nos venga de cara. Es parte de la esencia humana que nos lleva a creer en dioses, esencias, almas o karmas. Mi propuesta esta semana va por aquí. Os invito a escribir sobre aquello que nos lleva a ser pacientes, a creer, o a superarnos, esta semana es.....

CUESTION DE FE

miércoles, 24 de abril de 2019

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL JUEVES 25 DE ABRIL LA AMIGA DIVA DE NOCHE  DESDE SU BLOG DIVAGACIONES NOCTURNAS NOS CONVOCA......


ASCENSO VS DESCENSO




No recuerdo en que momento comencé a mirarme los rebaños con envidia, a veces incluso paraba el coche buscando entre esos cientos montículos de lana, la cara pacifica del pastor o el ir y venir de los perros pastores. La imagen traía hacia mí un halo de tranquilidad por momentos una paz infinita, después arrancaba el motor intentando no pensar y regresaba a mi vida.

Había sido muy duro, estudiar cuando tienes una edad no es fácil y más cuando combinas la universidad con el trabajo, pero mi sueño estaba allí, mis anhelos serian posible después de unos años de libros, no fue fácil, pero conseguí aprobar hasta con matrícula de honor, después inicié la odisea de buscar trabajo.

La empresa vinculada a una multinacional me ofrecía sobre todo lo que más deseaba: posibilidades constantes de ascenso, no me lo pensé dos veces y aunque me costó adaptarme al ritmo trepidante lo hice, pero en el camino tuve que sacrificar algunas de mis aficiones.

No me importaba mucho porque los años de estudio ya me habían acostumbrado a los sacrificios. Mi vida en pareja en esos años era nula ni siquiera me había cuestionada si algún día seria madre, aunque era un tren que era consciente que se me escapaba, pero en esos momentos mis prioridades estaban en mi profesión.

En pocos meses fui ganándome la confianza de mis superiores, cada vez me confiaban trabajos de mayor envergadura así que en poco más de un año conseguí ser la máxima responsable de recursos humanos. Mi ascenso rápido hizo que no gozara de mucha simpatía por parte de aquellas compañeras que compaginaban trabajo e hijos. El hecho de tener que tomar decisiones impopulares que llevaron a algunos despidos tampoco ayudó mucho, la suerte era que el exceso de trabajo no daba demasiada tregua para pensar.
En tres años había conseguido estar situada en los mandos superiores con un sueldo astronómico de más de seis cifras mensuales, vivía en un apartamento de lujo y en mis vacaciones había podido recorrerme medio mundo ¿Qué más podía desear?

Y de golpe un día el vacío existencial, mi vida sin sentido, un día similar a otro viendo miles de caras, pero incapaz de centrar mi mirada en unos ojos. Y en uno de esos días de prisas supremas perdida en una carretera polvorienta, me encuentro un número incontable de ovejas cortándome el paso, la mayoría eran marrón claro, pero había algunas negras. Y detrás de ellas el pastor caminando con su paso tranquilo y acompasado, sin nada que pudiera perturbarle ni siquiera el sonido del claxon de mi coche.

Y fue justo en ese instante que desperté y que como si se tratara de una casualidad siniestra me encontraba con rebaños casi a diario. Simples ovejas a las que yo no dejaba de observar, pastores a los que no podía evitar envidiar.

Mi decisión se dio por una bendita casualidad, en mis viajes buscando la exquisitez de ciertos quesos me encontré con Tomás un viejo pastor a punto de jubilarse. Formarme en medio de las ovejas no fue difícil, conocer el nombre de cada una de ellas costó algo más, aprender a elaborar quesos ya fue el sumum.

Según mis antiguos compañeros de trabajo, fue una depresión la que me llevo en un descenso en picado hacia el infierno. Pero yo que cada día entre montañas veo salir el sol siento que he conseguido alcanzar el cielo.