lunes, 14 de marzo de 2016

PALABRAS DE SINDEL: SEMANA 11 DE 52

¿A DÓNDE VAN?



Pequeñas de quienes todos se olvidaron, a las que un día unos padres dejaron allá. Demasiado niñas aun para recordar aquellos rostros que en su día tanto amaron. ¿A dónde van aquellos para quienes solo fuiste un accidente? ¿A dónde van aquellos a los que les falto valor para luchar por ti? ¿Pueden continuar con sus vidas ignorantes de todo aquello que sus hijas pueden padecer?


Fueron pequeñas a quienes la polio ataco entre los años 40 y 60. Algunas hijas ilegitimas, abandonadas por su padre antes de nacer, otras se encontraron con la falta de aceptación de aquellos que nunca quisieron una hija diferente por la que luchar. Así fue como algunas niñas polio quedaron por siempre olvidadas detrás de las paredes de aquel hospital de paredes blancas.

En aquellos años de oscuridad, sufrieron sin el consuelo de una madre, operaciones, tratamientos y rehabilitaciones con un solo sueño: poder caminar y escapar algún día hacia aquel lugar al que día a día volaban aquellas amigas de las que nunca más sabrían…..¿ A donde van?

Pasaron los años entre sabanas y batas blancas, aprendiendo a tragarse la injusticia de la misma forma que hacían con su dolor. Asumieron el desprecio y las malas palabras, como un castigo justamente merecido, porque aun gracias a las monjas que las habían recogido y que las mantenían allí en el hospital.

Vieron de cerca miles de lágrimas, crecieron cuidando de las más pequeñas, la única familia que conocieron fueron sus compañeras, aquellas que recibían visitas cada domingo, aquellas que recibían tantos regalos que muchas veces los compartían con ellas: con las pequeñas polio abandonadas a su suerte en aquel oscuro hospital.
En su vida en el hospital recorrieron las tres salas: la del Niño Jesús, que se abandonaba una vez hacían la primera comunión, la de la Inmaculada de la que se salía una vez se hacían mujeres y la tercera, la de la Esperanza de la que sabían tenían pocas posibilidades de salir.

Marzo de 2016, por fin me atrevo a visitar el Hospital Beata Maria Ana en Madrid, llevo un tiempo escribiendo un libro sobre mi infancia y quiero enfrentarme a la etapa más dolorosa de esta. Quiero comprender, quiero ver un poco de luz después de años de terapia intentando superar sensaciones de abandono y de dolor. Entre los 9 a los 11 años viví allí, lejos de mi familia, enfrentándome a operaciones, rehabilitación y a un profundo dolor psicológico que para bien o para mal siempre me marcó.

Unos días antes me pongo en contacto con una recepcionista, le aviso de mi llegada y de la posibilidad de visitar todas las estancias, aunque se que ahora poco se parecerá a todo aquello que me ha perseguido durante años. Mi sorpresa es cuando la chica me habla de la posibilidad de poder hablar con: las chicas polio. Ante mi sorpresa me explica que en el hospital aún continúan ingresadas 7 u 8 señoras de 60 a 75 años. Niñas polio que fueron abandonadas, a las que nadie visitaba, a las que nadie recogió……la mayoría con unas secuelas de polio que les impide caminar.

Cuando recorro el hospital al lado de una monja, le pregunto por ellas. Me dice que no, que no puedo visitarlas, que solo el gerente puede darme permiso y que se  tiene que contar con ellas (esto último lo comprendo perfectamente). No tuve la posibilidad de visitarlas, de saber nada de sus historias, de cómo es posible superar el dolor sin alejarte del lugar que te lo produjo, de tantas cosas……..

No quiero olvidarlas, ellas observadoras de nuestra marcha, de nuestra ilusión de nunca más volver, de nuestra alegría al abrazar a nuestra madre…….ellas que nunca lo tuvieron, a ellas hoy les dedico estas líneas, aunque ahora que se dé su existencia lucharé para sacarlas del olvido, ellas hoy para mí son las más grandes heroínas.

¿Dónde va el dolor de sentirse para siempre abandonada? ¿A dónde van todas aquellas lagrimas secas y no derramadas? ¿A dónde van las ilusiones y los sueños que no pueden realizarse?

 Su nombre era Colegio Hospital ASILO...... 
Sala de rehabilitación
  
Aquí se lavaban las manos los médicos antes de operarnos.....

El Beata Maria Ana en aquellos años....
En estos balcones sacaban nuestras camas algunos días de verano
Lo que alcanzaba nuestra vista......

18 comentarios:

  1. Querida Molí, esta vez al leerte he sentido una profunda desazón. Es increíble que haya padres capaces de abandonar a sus hijos, dejarlos solos en esos crudos momentos en los que más los necesitan. Pero sé que ha pasado y sigue pasando.
    Está muy bien que nos hayas compartido tu recorrido por ese lugar que encierra parte de tu vida y del cuál más allá de la polio, también te ha dejado secuelas.
    Fue duro leerte, pero también fue bueno para aprender más de todo eso que no sabía.
    Un beso enorme.

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  2. Quanta tristesa, desconsol que em transmets. Històries que podrien quedar en l'oblit però que es despaten i els hi donés un bri de llum, just perquè les puguem percebre a través de les teves paraules.

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  3. Buf. Tremendo.
    Aquellas mujeres de las que hablas, internadas de por vida me traen a mente una de las imágenes más tiernas que he visto, un niño en el Vall d'Hebron llamado Buba, de dos años que permanecía en incubadoras de neonatos. Las enfermeras le querían, especialmente por paliar sus carencias, unos padres trabajando en el Maresme.
    Ojalá Buba, que ahora tendrá 22 años, no haya permanecido en el hospital, que sus padres hayan podido recuperarlo.
    M ha gustado leer tu relato, aunque quede ese recuerdo doloroso que trasmites. Hay que conocer estas vivencias.
    Besos.

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  4. Un escalofrío recorre mi cuerpo, que triste para las madres abandonar a sus hijas, que vida más triste para las niñas allí dejadas, no importan los motivos, la tristeza es la misma. Hoy nos has sumido en la realidad con uno de los mejores relatos y además nos has dado la respuesta de adonde van. Un abrazo preciosa

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  5. Que peso en mi corazón al leerte, en mi país, Nicaragua, no había siquiera un lugar para dejarlos, ahora que lo pienso no se que se hicieron los niños atacados por la polio en mi año, yo tenia la suerte que aunque viviendo y habiéndome contagiado en el campo mis padres pudieron llevarme a médicos privados y tratarme en clínicas publicas con servicio externo, si vi a muchos niños indigentes con tremendas secuela.
    Yo conoci la soledad de un hospital pero por pocos meses, en USA y mi poco ingles me hacia mas solitario cada dia, pero recibía correspondencia de mi familia desde Nicaragua y sabia que iba a regresar donde ellos.
    Me duele no haberme hecho consciente antes de tanto dolor infantil por el mundo. Hoy trato en lo que puedo de hacer conciencia de aquellos y de quienes hoy andamos con la cruz del post polio.

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  6. Tremenda la historia que nos has traido, Inma. Padecer polio ya fue de por sí un estigma, ser por ello abandonados es una auténtica tragedia humana.
    Yo he conocido testimonios de casos verdaderamente duros, Alguno, incluso ya escrito y con su propio capítulo, lo retiré casi a última hora del libro. También he conocido casos de personas ingresadas durante más de 18 años, incluso matrimonios de ingresados en la Malvarrosa y en el San Juan de Dios de Valencia.
    Fueron tiempos difíciles, amiga mía. Bien lo sabemos.

    Valiente por tu testimonio.
    Un abrazo.

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  7. qué terribles historias!...cuánto habrán sufrido!...a la desgracia de tan cruel enfermedad, a lo doloroso del tratamiento, se le sumó el injusto abandono de quienes más deberían haberlas amado!
    Terrible. Gracias por rescatarlas.
    Un fuerte abrazo

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  8. Una historia triste, Inma.
    Ya me impactó cuando me lo contastes personalmente, y hoy leyendo tu relato me ha vuelto a impactar.
    No puedo dejar de sentir tristeza por esas niñas abandonadas, y no puedo dejar de hacerme las preguntas con las que tu acabas este relato "¿Dónde va el dolor de sentirse para siempre abandonada? ¿A dónde van todas aquellas lagrimas secas y no derramadas? ¿A dónde van las ilusiones y los sueños que no pueden realizarse?"
    ¿A donde habrán ido las de ellas, y a donde sus sueños si es que se han atrevido siquiera a tenerlos?
    Te felicito por el relato, y te felicito por no querer dejarlas en el olvido es un acto de valentía por tu parte y ya sabes que yo tambien haré lo posible por intentar saber de ellas y ver si conseguimos sacarlas a la luz.
    Un abrazo grande.

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  9. Muy triste historia. Todo abandono es degarrador.

    Un abrazo fuerte fuerte.

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  10. Hola Inma:
    Enhorabuena por tu relato. Yo pasé siete años en la Beata, del 1965 al 1972, pero mis recuerdos no son malos.Era de las afortunadas externas. Mis padres dejaron su tierra, su familia y sus amigos para instalarse en Madrid y asi poder recogerme todos los días. Excepto cuando me operaban que me quedadaba interna.
    Recuerdo que me daba mucha pena de las internas, sobretodo en Navidad, que las ponían a pedir a la salida del Belén.
    Eso sí...allí hicimos amistades muy duraderas. Sigo viéndome con varias compañeras de Madrid y con Ana Rosa Napal, una chica vasca qu también estaba interna.
    Cada vez que nos reunimos, recordamos aquellos años y nos ayudamos para seguir adelante. Casi todas padecemos dolencias similares y encontramos alivio al compartirlas.
    Si vienes por Madrid, y te apetece, dame un toque.
    Ánimo y un fuerte abrazo

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  12. Hola MOlí del Canyer. Me ahs dejado anonadada. NO tenia ni idea que habias padecido polio. Si que lo siento amiga mis. He leido el libro de JOse´Vicente, que ya me impresionó, pero la histora del abandono. El sentirse sola frente a tanda adversidad, me paece un calvario más duro de lo que se pueda resistir. Ha sido muy valiente amiga mia, pero ha en tí un atisbo de esperanza, una voluntad férrrea de seguir luchando. Hatás muy bién si puedes ayudar a tus coomañeras de "prisión".
    Un abrazo dulce y cariñoso para tí.

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  13. Es por desgracia una historia triste de una etapaque se trato de ocultar a una realidad y que aún hoy esta apartada de la sociedad.
    Muy duro tu relato pero veraz por que hay `parte de tu propia historia.
    Besos

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  14. ¡Qué tristeza! lo he pasado mal leyéndote y quiero pensar que esas madres no les quedó ora opción que esa,lo mismo sufrió más que sus hijas al ser abandonadas fuera de la familia.
    Un abrazo fuerte.

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  15. Sabes algo? a pesar de la tristeza que pueda sentir al leerte, me has ayudado mucho al leerte....Muchas veces vivimos con la tristeza sobre los hombros y la llevamos como parte nuestra...pero, cuando leemos lo que pasan otras personas y vemos que lo nuestro es una pelusa en la ropa en comparación con el peso que tienen que llevar a acuestas, es entonces cuando respiro hondo y me digo..."Tú estás mas que bien, tus tristezas no son nada..."
    Besossssss enormes....espero que tu vida sea totalmente diferente ahora

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  16. Una triste historia contada en primera persona, duele Moli, pero sabes, todo lo que duele te fortalece el alma. Entiendo tu dolor.

    Besos y mi cariño.

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  17. Cuanto dolor, una realidad oculta por muchos años.

    Un beso.

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  18. ¡Qué desazón plasmas!
    Pero, ¿no hay un halo de esperanza? Siempre porque el ser humano está hecho para ser feliz.

    Un beso enorme y un gran abrazo.

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