martes, 11 de octubre de 2016

PALABRAS DE SINDEL, CONTANDO SEMANAS, SEMANA 41 DE 52: LA ROSA


ROSA DE AZAFRAN



“La rosa del azafrán,
 No es una rosa importante,
Pues se abre al nacer el día
Y muere al caer la tarde.”


La musiquilla repetitiva de la lagarterana manchega, no dejaba de sonar en su cabeza, apenas repetida la palabra tarde,  se iniciaba de nuevo, mientras que el frió de la naciente mañana le calaba hasta los huesos. Mañana suave de otoño, el rocío daba aún más esplendor, si cabía en cada una de las rosas las cuales, justo en ese instante comenzaban a abrirse. Sus manos corrían rápidas, sabía que una vez abiertas del todo la fortaleza del sol no tardaría en marchitar cada flor.



Como le había enseñado su madre y a esta antes su abuela, trabajaba de forma rápida poniendo en su delantal recogido cada flor, la cual trataba con delicadeza. Cuando el mandil estaba a punto de rebosar, se dirigía a la cesta y también con sumo cuidado las hacia resbalar, sintiendo el perfume suave y dulce de la rosa del azafrán.



Paca sabia, que eran pocas las semanas de recolección, que durante estas semanas tendría que levantarse antes de despuntar el día y que justo antes de que apretara el sol, las flores habían de estar ya llenando los cestos. En sus recuerdos más tempranos estaban los campos de un morado tenue, uno de los paisajes más bellos que se pueden ver.



Durante el día, Paca se dedicara a los quehaceres de la casa, será a primera hora de la tarde, cuando las recolectoras acompañadas por algunas vecinas, se dedicaran a robar su rojo tesoro a cada flor. Los tres estigmas de un rojo intenso que sacaran también de forma rápida, pero con sumo cuidado, y que irán colocando en un plato.



 Las rosas, una vez maltrechas y ultrajadas, jaceran  tristes en la mesa, mientras una de las mujeres, ya con años de experiencia irá tostando  la preciada especie y dejando en la estancia aquella fragancia que recuerda un buen arroz u otra de las deliciosas comidas manchegas en las que no puede faltar un toque de tan preciado condimento.



La noche invita a dormir, mañana antes de salir el sol, Paca ya estará en el campo, mientras, como reza la canción, aquellas rosas que quedaron olvidadas ya abran perdido su esplendor.




UN OFICIO MILENARIO.....................


7 comentarios:

  1. Un oficio milenario, la familia reunida y las hebras amontonadas. La rosa no es importante pero sus campos son espectaculares y tu reconocimiento y explicación es estupenda. Abrazo

    ResponderEliminar
  2. Me encantó conocer la historia de esta rosa y de esa señora que trabaja desde temprano para poder lograr con su labor. Me encantaron las fotos, es una flor preciosa, aunque dure tan poquito su vida. Un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por compartir la historia de la rosa de Azafran, no la conocia. Bellas las fotos que nos trae.
    Bello tu post Moli.
    Besos, buenas noches
    Isa

    ResponderEliminar
  4. De mondar mucha rosa
    yo no me alabo,
    porque no tengo novio
    que tire el clavo.

    La Mancha siempre viva en tí.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Un arduo trabajo el de su recolecta y delicado al que no todas las manos, ni todas las espaldas, valen.
    Bonita tu aportación. Gracias :-)
    Besos enormes.

    ResponderEliminar
  6. Nos has dado un primoroso regalo, tan delicado como esas flores de vida breve y aroma sutil: gracias por compartir esos recuerdos.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Mil gracias por tu relato y las fotos, un trabajo duro, como todo lo del campo. Son preciosas las rosas.
    Un beso

    ResponderEliminar