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domingo, 25 de agosto de 2019

FOTOGRAFOS:

JOAN COLOM: LA MIRADA LASCIVA



«Yo no sabía que estaba haciendo fotografía social en aquel momento. Yo sólo hacía fotografía y buscaba imágenes que me emocionasen. A veces he empleado este término para definir mi trabajo, pero para mí quiere decir simplemente que no hago paisajes o bodegones. Yo hago la calle. Con mis fotografías busco ser una especie de notario de una época.» Joan Colom, 1999
Acabo de descubrir la fotografía de Joan Colom, en algún lugar he leído que se le llama el fotógrafo de los desesperados. Como muchos otros artistas, subyugado por el ambiente de un barrio oscuro para aquellos a quienes nos mantuvieron alejados y confortados en una vida decente y cuyas palabras “barrio chino” nos causaba, si más no, curiosidad.

La mayoría de las fotos de Joan Colom, se centran en el barrio del Raval de Barcelona, el barrio chino surge en toda su cotidianidad. Las mujeres del barrio prohibido a “las decentes”, donde sus maridos iban a buscar “lo que ellas no les daban”. Eran los años 60, tiempos de sexo prohibido, de llegar vírgenes al matrimonio, de que los jóvenes se “aliviaran” con aquellas mujeres a las que se las podía mirar de forma libidinosa.


Conocí el barrio chino a finales de los 70, me pudo la curiosidad y un día a escondidas de mis padres me deje caer por allí con mi novio, yo no debía de tener más de dieciséis años y me impacto todo aquello que poco después escuche en una canción de Joan Manuel Serrat. Recuerdo una pequeña puerta con un letrero “gomas y lavajes” y un viejecito que salía con un cubo lleno de agua que lanzo casi a mis pies. No me impacto lo que vi allí, simplemente era otra forma de vida que yo acepté con bastante normalidad si tenemos en cuenta los usos y costumbres de la época. Yo que abocaba ya por el amor libre y las relaciones prematrimoniales no entendía la necesidad de que algunas mujeres que tuvieran que dedicar al “oficio más antiguo del mundo”, aun hoy no lo comprendo.


A través del tiempo, el barrio chino y en concreto la calle Conde de Asalto, fueron un lugar habitual de paseo cuando me desplazaba por las Ramblas. Era como retroceder en el tiempo, encontrabas tiendas de los años 30, algo así como un lugar donde desde antes de la guerra el tiempo hubiera quedado congelado. Mi mirada libidinosa, se perdía curiosa en las tiendas de ropa interior la cual no tenía nada que ver con la de mi barrio. Era un tiempo en el que si te ponías cierto tipo de ropa te tachaban inmediatamente de “puta”, pero había prendas de lo más original y que yo me hubiera colocado.


Ahora miro esas fotos de otros tiempos, en los que hasta las “profesionales del sexo” insinuaban más que enseñaban y aun así lo que más llama la atención es la forma en que las miran los hombres. Una forma que hoy la llamaríamos agresiva y de acoso pero con la que muchas mujeres se acostumbraron a vivir, porque cuantas más miradas libidinosas despertaran se sabían más atractivas y deseables, en unos tiempos oscuros en los que el sexo estaba condenado a la clandestinidad.























































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