Páginas

martes, 11 de febrero de 2020



NOSTALGIA


Fue, el roce tenue de su mano bajo el pupitre. Él, solo seguía el baile acompasado de sus rizos oscuros. No fue capaz de mirarla a los ojos ¿Cómo iba ha hacerlo? ?¿Como evadirse de aquella caricia furtiva? ¿Cómo dejar pasar la intensidad del momento?  Con doce años, la intensidad de un roce, te lleva a volar hasta el cielo. La amo justo a partir de ese instante, por siempre, para siempre. Soñó miles de veces que entrecruzaban sus manos, caminando por la vereda del pueblo. Que subían en silencio hacia El Espino y que allí frente a la Virgen le juraba amor eterno, que de vuelta hacia su casa, él le estampaba un beso. Pero la vida sigue su curso y en eso del amor ellas suelen ser caprichosas. No estaba escrito y no fue, cada uno siguió su camino con otros quereres.
Setenta años después, se encuentran cada atardecer en la penumbra del parque. El suyo es un amor prohibido porque cuando mandan los hijos es peor que cuando lo hacían los padres. El roce tenue en las pieles hambrientas de caricias, es mucho más intenso. Ahora sí se cogen de la mano y de vez en cuando sienten la calidez de un beso. Él sexo ya les pasó de largo, es igual, prefieren vivir en la nostalgia de aquellos doce años.

4 comentarios:

  1. Cuanta ternura guarda esa nostalgia, después de una vida cumplida se han ganado el derecho a esos besos guardados. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Muchos besos no dados, muchas caricias perdidas y a pesar de todo el amor es capaz de renacer en la penumbra del parque y de la vida.
    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Vaya texto más lindo que nos has dejado , ese el verdadero amor sin duda alguna ... que a pesar de los años el recuerdo de haber amado sigue ahí en la penumbra de ese parque y ese roce de manos ..lindo, lindo .
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  4. El amor no necesariamente sabe expresarse a través del sexo. Hay otras formas mucho más sutiles e igual de auténticas. Emotiva historia. Un abrazo

    ResponderEliminar