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domingo, 4 de febrero de 2024

DIA DE Y OTRAS COSAS

 DIA DE Y OTRAS COSAS


Me entero que hoy es el día de carreras contra el cáncer y pienso en ti. En tus imágenes en Facebook que he estado viendo estos últimos años, en ti con tu camiseta rosa dispuesta a correr, en las amigas que te acompañaban, en tu sonrisa, que quiero pensar que era sincera, ante una causa justa. 

Pero es que en estos últimos meses me cuestiono cuanto de justo o de postureo tienen estos días, será porque desde septiembre todo a cambiado y cuando la realidad cae encima como una losa aparece esta otra realidad más real. La realidad de ese cáncer genético que aparece como una pelota dura y enorme en el pecho de mi hermana. Las pruebas urgentes para comprobar que a pesar de la agresividad ella está limpia. Nos podía haber tocado a cualquiera de las nietas de Julia, la abuela que marcó mis 7 años con su muerte y los meses anteriores con el dolor de un cáncer tan agresivo que hasta yo tuve que comprender palabras que no eran nada comparadas con la cruda realidad.

Desde entonces hasta ahora, yo no puedo evitar recordar la imagen de la abuela rodeada por sus hijas, estás vinieron para estar a su lado desde Francia y Venezuela, mi tía Encarna, la mayor dejo su vida en Córdoba y después de la muerte de Julia se quedó al lado del abuelo. El abuelo había vendido casi todo lo que tenía en un intento inútil para pagar lo que entonces llamaban tratamiento con bomba de cobalto (la radioterapia de ahora).

No eran años de carreras, ni de maratones ni de camisetas rosas, pero yo con mis casi siete años recorría cada día el camino de mi casa a casa de la abuelita, consciente de que está iba a durar muy poco a nuestro lado, como así fue.

Y ahora veo el reflejo de mi hermana y no se si son los tiempos cambiantes o esas relaciones entre madres e hijas que yo no logro comprender y veo a mi hermana en su soledad luchando contra los efectos cada vez más duros de la quimioterapia y no se porque, las dos que en el fondo estáis tan solas no podéis converger, y eso ¡me duele tanto!

Eres mi sobrina, a la que seguro que no quise lo suficiente porque coincidí en maternidad con mi hermana. A la que me duele no haber dedicado el mismo tiempo que le dediqué a tu hermano. Eres una gran desconocida para mí, alguien que se muestra como una luchadora con camiseta rosa pero que no quiere (o no sabe) acercarse a su madre en la peor etapa de su vida. Yo no sé mucho, solo se que se me parte el alma, que me siento impotente porque no está en mis manos acercaros ya que desconozco lo que un día se rompió entre vosotras. 

Desde el punto de vista de la psicología transgeneracional, o psicología de las constelaciones, queda claro que hay una serie de repeticiones familiares que en nuestra familia se dan. Julia, mi abuela, tuvo una relación terrible con Filo, su madre. Rocío, mi madre, tuvo una mala relación con Julia (a pesar de que se querían muchísimo) mi hermana, tú madre, tuvo una relación terrible con Rocío. Y ahora estáis tú y tu madre repitiendo el mismo patrón. Muchos días, cuando pienso en todo esto (y últimamente pienso mucho) doy gracias de que tú tengas dos hijos varones, puede que así está especie de maldición no se repita y tú no tengas que pasar por lo que tú madre está pasando ahora. Deseo de todo corazón que así sea. 

En mi caso, ya sabes que he pasado por otras historias, por lo que para mí era muy importante encontrar el equilibrio con los míos: antecesores y descendientes. También estáis los que quedáis al lado: hermanos, cuñados, sobrinos, sobrinos nietos... Para mí tu hijo, y mi relación con el es todo un regalo, aunque no hablemos mucho, aunque nos tiremos tiempo sin saber el uno del otro. Todos estáis ahí, todos sois importantes para mí, todos ocupáis un lugar en mi vida.

Realmente cuando me he puesto a escribir todo esto, me ha salido así. Hay tantas cosas que no comprendo!! No comprendo que ni el amor ni la compasión broten en momentos tan duros. No dudo del amor hacia tu madre pero no sé, tengo el don de sentir lo que ella siente y de pensar demasiado. Para mí una mujer con casi 75 años enfrentándose sola a sesiones de quimioterapia, sintiéndose sola con sus miedos, me pone los pelos de punta y me duele, no puedes imaginarte como me duele. Mi hermana fue mi ángel guardián durante una infancia demasiado dura y se me clava en el alma su sensación de soledad.

Y cuando recorro el pasado, veo su ilusión de ser madre de una niña. La ilusión con la que te esperaba, como elegía tu ropita, como estuvo a punto de morir para que tú nacieras y lo feliz que era con su niña. Todo esto quedó muy dentro de mi porque lo viví desde tan cerca. 

No se que rompe este amor tan puro de los inicios, que cosas suceden en una familia, para llegar a ciertos puntos. Solo se, que a día de hoy no comprendo esa lucha tuya por una enfermedad que en aquellos momentos te quedaba lejos y porque cuando esta irrumpe en tu vida con toda su crueldad, tu pareces evadirte y no estar a la altura.

PD: Por favor no te pongas hoy una camiseta rosa, los actos de lucha tienen más que ver con el amor que con las imágenes que mostramos en Facebook o en Instagram.


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