domingo, 1 de mayo de 2016

PALABRAS DE SINDEL, CONTANDO SEMANAS, 18 SEMANAS DE 52

ECOS



En pocos años empiezo a sentir el eco de la nostalgia, cientos de imágenes que se agolpan de todo lo que sucedió y que yo viví.

A sido todo tan rápido que casi no he tenido tiempo de asimilarlo, para mí a quien la distancia marca un antes y un después. Me imagino un eco interminable de sensaciones, de palabras, de recuerdos y de imágenes que han quedado para siempre impregnadas en tus hijos y sobre todo en mi hermana. Instantes que yo no viví de cerca, de los que solo supe a través de ellos o de los momentos compartidos.

Después de un tiempo turbio, durante mi adolescencia, en el que me sentí desligada de toda familia, vino la distancia física. Solo el eco de los orígenes permanece alerta y por instantes nos regala un recuerdo, una sonrisa y comienzas a comprender el sentido de las cosas y a respetar y entender a aquellos a quienes sentías tan lejanos.

Parte de lo que de ti conocí son imágenes compartidas por mi madre, y después por mi hermana. La imagen de un niño rubio que aun pequeño era capaz de conducir la pavilla que trasladaba a los habitantes de Membrilla a Manzanares, cuatro km solo que se hacían interminables en pleno invierno. Ese niño sonriente que hace pocos meses descubrí  en una caja de antiguas fotografías y que quise guardar como recuerdo de un tiempo en mi infancia.

Ahora pienso en las eternas discusiones de mi madre con mi hermana, aun no logro comprender porque a las madres siempre les parecía poco el hombre del que nos enamoramos, primero lo sufrió mi hermana, después yo…..

No hace mucho leí un cuento que decía que la vida te retorna como eco aquello que tú le entregas a ella. Y tu hombre de pocas palabras, le entregaste a la vida una generosidad desbordante, hacia mi hermana, a quien cuidaste a cada instante de tu vida, un amor incondicional hacia tus hijos a los que demostraste querer de una forma inmensa. No me parece justo, el eco que te ha devuelto la vida y por eso internamente me siento defraudada y dolida. No es justo NO!, sobre todo para ti, siento que te merecías mucho más.

Con tu eco me llega otra imagen, tú con poco más de veinte años visitándome muchos domingos en aquel hospital en el que pase parte de mi infancia. Con los años fui valorando esos gestos tuyos a los que siempre les quitabas importancia. Otro eco, poco después de nacer mi hijo, vuelta al hospital y yo jugándome la vida, y otra vez tu que apareces como por casualidad, sin dar más importancia:

-         - Es que pasaba por aquí con el camión y……..

Así eras tú, y así es el eco que me llega. El eco de un niño al que yo no conocí, pero que corría feliz a meter la pavilla en el garaje. El eco del día en que se hizo “oficial” tu noviazgo con mi hermana, el eco de los momentos que querías estar con ella a solas y que yo no comprendía, el eco de tu imagen en Madrid con tu traje de soldado, el eco de tu primer camión o del día de tu boda……Tantos ecos, tantas vivencias compartidas……imágenes que pasan como un suspiro, instantes que están para siempre aquí en todos los que te conocimos.

Dicen que el tiempo lo cura todo, que el paso de los años nos lleva a olvidar. Yo sé que tu eco estará en muchos de los gestos de mis sobrinos, en el vacío de mi hermana, en aquel tiempo y en aquellas imágenes.

Yo hoy me quedo con el eco de aquel niño rubio y sonriente que soñaba con crecer y hacerse hombre, con aquella seguridad palpitante de aquel  pequeño seguro de tener  toda la vida por delante.

P.D. No hay mayor eco que aquel que nos dejan aquellos que se marchan para nunca más volver.


11 comentarios:

  1. Hola Molí, es una historia muy intensa llena de sensaciones y situaciones que me fueron generando distintas emociones. Tienes mucha razón al decir que los ecos de los que se van son los que resuenan más fuerte. Me ha dejado impactada tu relato, lo leí dos veces para no perderme de nada.
    Un abrazo enorme y gracias por compartir estas letras.

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  2. Hablas con mucho cariño de él por lo que, aunque no esté en presencia, late muy dentro de ti.
    Eso es lo que importa.

    Besos y abrazos.

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  3. Entrañable este texto con el honras ese eco que seguramente, siempre llevarás latiendo dentro.
    Un fuerte abrazo

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  4. Un verdadero melodrama, el que has sufrido en tus propias carnes. Demasiados ecos retumban en tu cabeza. Deberias olvidar algunos de estos recuerdos, que aún te dañan.Beso.

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  5. Ecos de instantes vividos que permanecen por siempre en nuestro interior.
    Besos

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  6. Precioso amiga Moli, esos Ecos son los del silencio, nunca más podremos saber que quisieron decirnos en su tiempo, pero están ahí, pues pertenecen a nuestra vida.

    Besos preciosa y feliz semana.

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  7. Una oda, un homenaje a esos ecos entrañables por tu persona. Tantos recuerdos evocados por esos ecos recordando los buenos y excelentes momentos familiares en tu vida. Hermoso texto.
    Beso

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  8. Y es que al final siempre nos quedaremos con el eco de una risa limpia y generosa, que es lo que mejor se nos quedará grabado de por vida en el tímpano y en la memoria.

    Saludos.

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  9. Muy emocionante se nota que lo has escrito con el corazón.
    Una preciosidad de texto.

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  10. Ay Moli...no diré que no me lo esperaba...Estaba segura que lo que leería en tu blog me quebraría en llanto...estoy al igual que tú aguantando el paso de esos ecos que nos regresan al pasado y nos traen los recuerdos de personas amadas que ya no están..
    Eres una de las personas que mas admiro en este lugar...Un beso muy sentido desde el fondo de mi corazón..

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  11. Cuantos ecos en tu vida Moli y qué cierto es que los mayores ecos son de quien no vuelve.Tu relato desgarra el alma, demasiado dolor, incomprensión. Muchas veces la vida no devuelve lo entregado.
    Un abrazo.

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